domingo, 27 de diciembre de 2009

2009: El gran año de la ciencia ficción.

Nos acercamos al último día del año y, como es habitual por estas fechas, es hora de echar la vista atrás y valorar lo que nos ha dejado el año que agoniza. En esta ocasión, quiero dedicar esta mirada al pasado al mundo del cine, y m´s concretamente a la ciencia ficción. y es que si ha habido un género que ha dominado en el 2009 por encima de los demás ha sido sin duda este. Y lo ha hecho, además, abriendo un interesante debate sobre los presupuestos de las películas.

Por encima de mediocridades como Transformers 2, Terminator Salvation y otras memeces de las que hablaré en unos días, cuatro han sido las grandes películas que es necesario destacar en este año, enormemente diferentes entre si no por su temática ni por la calidad de las mismas, sino por las exageradas diferencias de presupuesto existente entre ellas. Las cuatro son, sin embargo, estupendas películas, y posiblemente cada una de ellas tenga cabida de una u otra manera en los Oscars que se entregarán en marzo.

En el lado de las películas económicas tenemos el debut de Duncan Jones (seudónimo de Zowie Bowie, hijo del cantante David) con un buen actor pero aún lejos de ser estrella llamado Sam Rockwell. La película en cuestión se llama Moon y se dice que contó con un presupuesto de tan solo cinco millones de dólares. Con apenas un solo actor protagonista (más la voz de Kevin Spacey en la versión original), Moon recrea el desasogador ambiente de una base lunar donde las cosas no son lo que en principio parecen. Robando algo de inspiración al 2001 de Kubrick la película roza la perfección, apoyándose sobretodo en su angustiarte atmósfera y en una brillante interpretación, haciendo olvidar rápidamente los escasos medios con la que fue filmada.

En segundo lugar nos encontramos uno de los pelotazos del año. Con un presupuesto de apenas 25 millones de dólares (sí, el quíntuple de Moon, pero aún así ridículo para el dinero que se mueve hoy en día en Hoollywoood), tenemos Distrito 9, dirigida por otro debutante, Neill Blomkamp, y con otro actor casi desconocido, Sharlto Copley (aunque, eso sí, apadrinada por Peter Jackson). La película cuenta como un contacto extraterrestre en la capital de Sudáfrica da lugar a un nuevo apertheid, logrando una brillante metáfora sobre integración y racismo con la excusa extraterrestre de por medio. De nuevo, cuidadas ambientaciones, ritmo adecuado y una interpretación colosal para lo que sin duda ha sido el éxito sorpresa del año.

Y de aquí pasados a los dos ejemplos de cine de gran presupuesto. Por un lado, el regreso del gran J.J.Abrams al cine después de alucinar al planeta entero con la serie Lost (Perdidos). Tras el fiasco de Misión Imposible 3 y el buen resultado de Monstruoso (en la que ejerce de productor), este año nos ha regalado Star Treck 2009, una reinvención de la famosa saga trekkie que no solo es una magnífica película de ciencia ficción sino que consigue superar con creces el difícil reto de agradar a los fans de toda la vida tanto como aquellos que nunca se habían interesado por el Universo de Kirk, Spook y compañía. Con un inteligente guión (no quiero desvelar demasiado por si alguien no la ha visto aún, pero a quién dude sobre si se trata de una secuela o una precuela tan solo diré que ambas cosas a la vez) y con unos efectos visuales apabullantes, Abrams consigue hacer una película trepidante y emotiva sin que el derroche de artificios el robe en ningún momento protagonismo al guión. Un film absolutamente genial que no cede un solo segundo al aburrimiento aunque, eso sí, con un presupuesto de 150 millones de dólares.

Como veis, las cifras comienzan a marear.

El punto y final de este repaso lo pone Avatar, la grandiosa epopeya destinada a ser un punto de inflexión dentro del mundo del cine de la mano del autodenominado rey del mundo James Cameron. Doce años después de sus once Oscars por Titanic, el director canadiense se ha gastado algo más de 300 millones en realizar esta película de tres horas de duración en la que recrea una historia clásica de sobras conocida, el héroe que descubre una cultura desconocida para él y se siente tan atraído por la misma que terminará traicionando a su propia reza. Correctas interpretaciones, guión ajustado, buenas intenciones (hay un ligero mensaje ecologista y antibelicista) pero, sobretodo, efectos apabullantes, un 3D que te sumerge en la historia y una forma de hacer y concebir el cine como nadie hasta ahora se había atrevido a hacer.


Cuatro películas. Cuatro grandes obras de la ciencia ficción que no solo merecen figurar en el resumen del año con letras mayúsculas, sino que se han ganado su rincón en la historia del cine universal. Pero sobretodo, cuatro presupuestos brutalmente diferentes entre sí.




¿Es necesario gastar tanto como Camaron para explicar una película? ¿Perderá creatividad Jones cuando le tripliquen el presupuesto para su siguiente film? ¿Son necesarios los 295 millones de diferencia entre Moon y Avatar?




El debate está abierto. Vosotros tenéis la palabra.









Por cierto, feliz año.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feiz Navidad a todos.

Cuelo un post en mitad de semana para desearos a todos unas felices fiestas y animaros a recibir el año nuevo con renovadas esperanzas. Ya nos han advertido que deberemos esperar al 2011 para salir de la crisis económica, pero ello no debe impedir que luchemos por conseguir la felicidad. El amor y la salud son dos elementos demasiado importantes en la vida como para obviarlos por culpa del dinero (o la falta de). Por ello, mis mejores deseos para todos vosotros.


Feliz Navidad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El mejor equipo del mundo.

Esta semana pocas dudas podían haber sobre el tema a tratar en mi blog. Independientemente de los colores que sienta cada aficionado al deporte, no cabe la menor duda de que lo que ha hecho este año el F.C. Barcelona es, sencillamente, histórico.

No es momento ahora de debatir si se trata del mejor equipo del mundo. Eso lo demostró ya antes del verano, con el grandioso triplete que logró gracias, sobre todo, a un fútbol expectacular y a una humildad que, teniendo en cuenta la gran calidad de los jugadores, se me antoja ejemplar.

Lo sucedido en lo que llevamos de temporada es, ni mas ni menos, la guinda que decora el pastel, la gota que colma el vaso. Como comentaba un periodista catalán, el Barça ya ha demostrado ser el mejor equipo del año antes de jugar el mundial, pero este último título era como el diploma que lo certificaba.

Absurdo es ahora compararlo al Madrid de Di Stefano, hablar de árbitros o culpar a la suerte de los logros obtenidos. O dudar de la calidad que atesora el equipo en lo que llevamos de temporada, para algunos inferior a la anterior. No se trata de valorar un partido o un momento puntual de la temporada, sino de un año completo, una serie de partidos que con un juego espectacular y directo, con grandes posesiones de balón y buscando siempre el espectáculo han conseguido romper un tópico que ya empezaba a cansar, ese que dice que no siempre gana el que juega mejor. Este Barça sí lo hace.

Y lo más mejor de todo es el gran futuro que le queda por delante. El hecho de que la mayoría del equipo provenga de la cantera hace prever que no estamos ante una buena racha pasajera. Junto a la veteranía de gente como Puyol nos encontramos con la inmensa calidad de nombres como Xavi, Iniesta o Victor Valdés (el gran olvidado en la selección española), jóvenes descaradamente inmensos como Piqué o promesas que ya son una realidad como Busquets, Pedro o Bojan. Y todo eso sin mencionar al argentino más catalán de la historia, el flamante ganador del Balón de Oro, Fifa world player y todo lo que se le ponga por delante. Messi es, como su Barça, el mejor del mundo. Y no solo dentro del campo.

Y para finalizar este sentido homenaje al club culé, ¿qué decir del mago que ha hecho realidad lo que para muchos no era más que un sueño hace apenas unos meses? Guardiola (Pep para los amigos) era, hasta hace bien poco, un ídolo por su gran calidad en el centro del campo. Ahora, como entrenador, se ha convertido en parte de la historia del Barça.

Barça, campeón de todos los títulos existentes, este post va por ti.

Felicitats, campions!

domingo, 13 de diciembre de 2009

Pasión roja.

Antes de empezar debería confesaros que nunca he sido un defensor de la selección. O mejor debería decir de las selecciones. No se trata de politiqueo, ni mucho menos. Si nos centramos en el fútbol, la selección española (de las autonómicas ya ni me molestaré en hablar) siempre me ha parecido un estorbo para la liga. Todo el mundo al que le gusta el fútbol es seguidor de algún equipo, y el parón por los partidos de selección (en su mayoría amistosos o clasificatorios para algo contra selecciones de pena) no hacen más que romper el ritmo de la competición y hacer peligrar la integridad física de algún jugador que, por otra parte, cobra su sueldo de su equipo, no de su país.
En los últimos tiempos, sin embargo, algo ha cambiado. no es solo una cuestión de resultados, sino de calidad de juego. Gente como Casillas, Piqué, Xavi, Iniesta, Villa o Torres, por nombrar solo algunos, me han obligado a ver a la selección española con otros ojos, y la consecución del título de campeones de Europa ha sido la gota que ha colmado el vaso para terminar de convencerme. Me siguen molestando los parones por selecciones en mitad del campeonato de liga, pero ahora al menos me consuelo con el buen fútbol de la roja y espero con ansia el próximo mundial.
Pero lo bueno es que ahí no termina todo, ni mucho menos. Poco antes de que nuestro fútbol deslumbrara en todo el mundo otro equipo de españoles ya había puesto el nombre de nuestro país en lo más alto del deporte mundial. Me refiero, por supuesto, a la selección de baloncesto, a los chicos de oro que tras aquella lejana medalla de plata de los Ángeles, ha reunido a una generación de campeones que nos han situado en la cima de Europa y del mundo entero.
Siguiendo con el orgullo rojo que me invade (y estoy centrándome en tres deportes, pero ahí están también el balonmano, waterpolo, ciclismo, formula 1, etc.), el pasado fin de semana nuestros tenistas consiguieron su cuarto título en copa Davis, segundo de manera consecutiva. un gran logro que se suma a sus brillantes curriculums personales y que demuestra el gran espíritu deportivo que vive nuestro país en los últimos años. No podía dejar pasar la ocasión de felicitarlos desde mi modesto blog y agradecerles a todos ellos todo lo bueno que hacen por nuestro deporte y por nuestra imagen en general fuera de estas fronteras.
El único borrón a todo esto está en que con cada nueva victoria nuestros dirigentes tienen una nueva oportunidad de ponernos en ridículo, como la salida de todo (y protocolo) de Zapatero felicitando entusiasta a Nadal (grande entre los grandes) pero despreciando así el brillante partido de dobles o la épica victoria de Ferrer. Sin embargo, me he propuesto no hablar más de política hasta pasadas las Navidades (que ya habrá tiempo para ello), así que me quedo con el buen sabor de boca se siente al ser español y, ahora sí, seguidor de la roja.
A todos vosotros, felicidades y gracias.

viernes, 4 de diciembre de 2009

¡Ya no hay crisis en Barcelona!

Aquí me tenéis de nuevo, recuperando un poco el día de publicación habitual con un titular que sin duda impactará y forzará a morir de envidia a todos aquellos ciudadanos españoles de fuera de Barcelona. Pues sí, señores, la crisis económica que tanto nos ha machacado durante los dos últimos años ha terminado en la ciudad de Barcelona. Este año podremos volver a comprar turrón del caro, regalar playstations a nuestros sobrinos y volver a desear al año nuevo lo de paz y amor, que de dinero vamos sobrados...
Bueno, no todos, claro. El ciudadano de a pie sigue a dos velas, con aumentos en la cola del paro, cada vez más negocios en traspaso y vacaciones de más a cuenta del Sr. E.R.E. en muchos casos. La crisis ha terminado, eso si, dentro del ayuntamiento. O, al menos, eso es lo que se intuye ante los recientes derroches de nuestro amado alcalde.
Para empezar, se ha remodelado toda la flota de contenedores de reciclaje de la ciudad. Lo que en un principio parecía algo positivo (la creación de contenedores de basura orgánica, el último que faltaba para completar nuestra labor social para con la naturaleza) se ha tornado una tomadura de pelo al comprobar que no se trataba de una ampliación, sino de una sustitución. Es decir, que todos los contenedores antiguos (y por antiguos no me refiero a viejos, muchos estaban en un estado impecable) han sido sustituidos por un modelo más bonito pero igual de útil que los anteriores.
Un gasto totalmente innecesario que, para colmo, ha venido acompañado de una extensa campaña publicitaria que pretende decirnos a todos lo guay que es nuestro alcalde y lo megaecologista que es, pero que en la realidad se traduce como más dinero exprimido de los contribuyentes. Para redondear la jugada, los camioncitos de BCNeta (los camiones que recogen la basura, para que me entendáis los de fuera de Barcelona) han sido también sustituidos por una flota nueva, imagino que porque los antiguos no deberían poderse adaptar a los nuevos contenedores.
Sí, ya veis, derroche en una época de apretarse el cinturón. Pero ahí no queda todo.
Como segundo escalón en esta escalera a la locura, recientemente ha comenzado una campaña de sustitución de semáforos por toda la ciudad. Sin duda los nuevos serán mucho mejores que los antiguos, y no seré yo quien los critique pues no tengo estudios necesarios para ello. Para que os hagáis una idea, intentaré describirlos: son amarillos, sujetos al suelo mediante una columna verdosa y en su interior hay tres círculos que se iluminan siguiendo una cadena de tiempo lógica. Las luces son roja, amarilla y verde. Innovación absoluta, ¿verdad? Sí, claro que estoy siendo sarcástico, porque los nuevos semáforos son igual que los anteriores, solo que algo más planos. Supongo que alguna mejora si que ofrecerán (mejor visibilidad, menos gasto energético, ¿qué se yo?) pero ¿suficiente como para justificar el gasto de cambiarlos todos con semejante alegría?
El tercer punto de discordia hay que encontrarlo en la ornamentación navideña. Mientras medio país pasa hambre y penuria por la crisis, aquí vacilamos al personal con unos galets (el galet es una especie de caracola de pasta típica del caldo de Navidad en Cataluña) gigantes que se iluminan por dentro. Estos galets (podéis verlos en la foto) parecen cualquier cosa menos navideños y ya hay juegos por Internet para sacarles el máximo provecho (las apuestas más altas están entre urinarios y basureros, pero podéis animaros a darle vuestro uso particular).
Encima, se presume del exceso de bombillas invertidas en la zona del centro (no solo derrochamos, encima nos jactamos de ello). Y, por si fuera poco, se provoca al personal con las felicitaciones que se ven en las principales calles barcelonesas, un mensaje de Feliz Navidad que se puede leer en catalán, chino, árabe... pero no en castellano.
Primero: ¿alguien puede explicar al Sr. Hereu y sus colegas que los chinos celebran el año nuevo en otra fecha y que la mayoría de los árabes son islamistas? Lo que se deben estar riendo la mayoría de inmigrantes ante tan absurda dedicatoria.
Por otro lado, y sin querer ofender para nada a la inmigración (una necesidad para ellos y, en muchos casos, para nosotros también, y que controlada y adecuada a cada situación debería ser un beneficio para todos y no lo contrario), ¿acaso son más importantes para la alcaldía ellos que los catalanes que por el motivo que sea hemos decidido elegir el castellano (o español, como queráis) como lengua principal? ¿Y los no catalanes que residen en esta ciudad? ¿acaso no pagan los mismos impuestos y colaboran igual al crecimiento de Barcelona? Y ya puestos a felicitar en otros idiomas, ¿y el inglés, francés o alemán?
Me gusta Barcelona y me siento orgulloso de ser barcelonés y catalán, pero ver estas cosas (y encima sentir envidia sana al ver en los telediarios la preciosa iluminación navideña de ciudades como, por ejemplo, Madrid) me hacen sentir también bastante vergüenza.
Con la crisis que tenemos, y más en estas fechas tan especiales, el ayuntamiento debería ser el primero en dar ejemplo de austeridad, pero por lo visto jugamos a aquello del mundo al revés...
Y mientras, los famosos abetos de navidad ecológicos del año pasado olvidados por ahí...
Ver para creer.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en internet"…

Como parecen empeñados en no dejarnos ni respirar, os dejo con un manifiesto escrito y firmado por importantes periodistas, bloggers y otros profecionales de la comunicación. Aunque yo no ha participado en el redactado del mismo doy mi apoyo total a su contenido. Leed y opinad...

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Si estais de acuerdo con lo que habeis leido, no dudeis en difundirlo tanto como podais. Debemos unirnos para hacer fuerza.
Algunos análisis de estos cambios los podemos encontrar en Merodeando, El Blog Salmón, Periodistas 21, Netoratón, Público, Enrique Dans o El País.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los nuevos límites de velocidad.

Bienvenidos de nuevo. La semana pasada, como pudisteis comprobar, no hubo actualización debido a un ligero problema técnico. Ya solventado, aquí estoy de nuevo para daros mi punto de vista sobre un nuevo tema sobre el que os invito a opinar desde ahora mismo.

Quería hablaros de los nuevos límites de circulación que nuestros queridos gobiernos se están inventando desde hace un par de años. Sí, digo bien, inventando. Y es que nunca ha podido entender qué pinta el gobierno (los ayuntamientos, en este caso) para contradecir y reescribir el código de circulación.

Vayamos por partes: por un lado se han sacado de la manga lo de la zona 30, una serie de calles (hablo de Barcelona, pero creo que se está extendiendo por todo el país) en las que el límite ha dejado de ser de 50 km/h como se supone corresponde a un núcleo urbano para ser rebajado casi hasta la mitad. Esto podría ser interesante en tramos de calles específicos (entradas de colegios, hospitales) pero no con lo a discreción que se está realizando. Cuando se probó el invento se crearon unos badenes pintados de rojo al inicio de la zona y otro al final, con la señal de prohibición claramente pintada en el suelo, en calles estrechas y de un solo carril, a modo de (según las define el propio RACC) puertas de entrada y salida. Ahora, las zonas 30 solo se distinguen por las señales verticales, se sitúan en calles de dos o más carriles y sin que haya ningún motivo de peso para tal medida de seguridad (hablo de calles con buena visibilidad, semáforos en lugar de pasos de peatones o de poca afluencia de viandantes). Eso sí, lo que nunca falta es una patrulla de la guardia urbana escondida detrás de los contenedores de reciclaje o incluso entre los matorrales de las zonas ajardinadas con sus infalibles radares fotográficos.

Por otro lado tenemos las entradas y salidas de la ciudad, autopistas y autovías que sin lógica ni razón alguna reducen la velocidad máxima de 120 km/h (tal y como establece el código de circulación) a 80 km/h,aunque con el nuevo inventito de la velocidad variable puede verse limitada a 60 o incluso 40 km/h en determinados momentos, obligando al conductor a ir más pendientes de los indicadores que de las incidencias propias de la circulación, o con un ojo mirando la vía y el otro el GPS que indica la velocidad adecuada en cada momento.

Quien lea esto y no sea conductor habitual pensará que estoy exagerando, pero os puedo asegurar que he llegado a sentir miedo en una autopista ante la incertidumbre de no saber a que velocidad podía circular, terminando por ir a ritmo de tortuga o por mi derecha y soportando que todo el mundo me adelante (en ocasiones incluso con pitios) hasta ver un indicador que me confirme el límite. Por supuesto, cada vez que hay una reducción de dichos límites, hay un radar bien oculto para acompañarlos y atrapar al conductor distraido.

Esto sin hablar de los clásicos radares de carreteras, ubicados también a escondidas en largas rectas de dudosa peligrosidad en lugar de situarlos en puntos negros e indicarlos de forma visible para persuadir al conductor de que reduzca la velocidad y extreme las precauciones. Al fin y al cabo, los radares y límites de velocidad se han creado para salvar vidas... ¿o no?

No, evidentemente no. La única razón de ser de estas medidas son de carácter recaudatorio. Soy consciente de que parece la típica excusa del mal conductor pero por más vueltas que le doy al tema no se me ocurre otra explicación (lo de reducir la contaminación es ya irrisorio: una circulación fluida a 120 km/h siempre contaminará menos que una circulación lenta y con frenazos y acelerones a 60 o 80 km/h).

Luego está el tópico de que si la culpa es de los coches, que son cada vez más potentes, que si no debería correr tanto... ¡Señores, que estamos en el siglo XXI! Claro que deben ser cada vez más potentes y veloces. Y también más seguros y fiables. En esto los fabricantes cumple con su obligación, pero luego el estado de las carreteras y autopistas de nuestro país no se adecua a la época en que vivimos. ¿No os parece por lo menos curioso que a medida que avanza la tecnología los desplazamientos se realicen con mayor lentitud? Quizá la solución no esté en limitar las velocidades. A lo mejor sería más fácil volver a usar caballos y diligencias para movernos de una aldea a otra. O asegurar la navegabilidad de nuestros ríos e ir de vacaciones al pueblo en canoa.

Seamos serios. Cada nueva medida de los ayuntamientos tienen el único propósito de alimentar las arcas, sacando dinero siempre del contribuyente. Y si no, otro ejemplo: las zonas azules y verdes para aparcar (aparcar en una ciudad en la que pagamos nuestros impuestos, incluyendo el de circulación, y que se supone que es suelo público). ¿No tienen fin recaudarorio tampoco? Propongo un experimento: que cualquier ayuntamiento analice los problemas de trafico, de contaminación y de mortalidad desde antes de imponer todas estas medidas lucrativas con las de ahora, y si no hay una mejoría para el bienestar del contribuyente claramente demostrable que que quemen los radares y la guardia urbana dedique su tiempo libre en devolver al asfalto de nuestras calles su color original.

Una reflexión antes de despedirme. Si existe un código de circulación que indica que el límite de velocidad en autopista s de 120 km/h, 100 o 80 en carreteras dependiendo de sus características y 50 en núcleos urbanos, ¿qué amparo legal -o por lo menos moral- permite a un ayuntamiento cambiar esas normativas a su antojo? Porque si esto ocurre, ¿llegará en día en que se apruebe una ley que permita multar a quien vista chándal en domingo, por ejemplo? ¿O camiseta de colores chillones en ciertas calles en concreto? Sí, se que rallo el absurdo, pero creer que estas nuevas normas de circulación son por nuestro bien y no una muestra más de la basura política a la que estamos sometidos también me parece absurdo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Big Bang: La teoría del buen humor.

Por esta vez, y sin que sirva de excepción, voy a dejar de un lado las críticas habituales del blog para centrarme en algo más agradable como es recomendar una serie de televisión. Es por todos conocido que la ficción televisiva está viviendo una edad de oro superando en calidad y originalidad a muchas producciones cinematográficas, como demuestra el éxito de títulos como Perdidos, Prison Break, Héroes, C.S.I., etc. y el paso de muchos actores del celuloide a la pequeña pantalla, algo que en otra época se hubiese visto como un paso atrás en sus carreras y que ahora permite a muchos vivir una segunda juventud repleta de popularidad y premios (caso de Martin y Charlie Sheen, Donald y Kiefer Sutherland, Alec Baldwin, etc.).
Sin embargo, no es mi intención hablar de ninguna de estas superproducciones de pequeña escala que luchan entre ellas para conseguir su mejor cuota de pantalla y con el temor de ser canceladas al más mínimo descenso de audiencia. No, la serie de la que os hablaré es bastante más modesta y sin más pretensiones que la de hacer reír y pasar un buen rato, eso sí con un humor satírico e inteligente como hacía años que no veía en televisión.
Se trata de "La teoría del Big Bang" (también llamada "Big Bang" a secas), maltratada en espacio matinal (como es habitual) por Antena 3 o Antena 3 Neox y que se ha convertido (como es también habitual) en carne de cañón de emule, aunque sea políticamente incorrecto decirlo aquí.
La serie, camino en convertirse, casi sin levantar la voz, en un clásico del humor, está producida por Chuck Lorre productions y Warner Bros Television, los mismos de Dos hombres y medio o Las chicas Gilmore, y basa su éxito en una combinación de buenos guiones con unas interpretaciones excelentes.
Leonard y Sheldon con dos amigos a la vez que genios que alternan su pasión por la ciencia (ambos tienen doctorados en física y son considerados prodigios en sus respectivas materias) por las aficiones más "frikis" como los comics y los videojuegos. Los dos comparten piso que es a la vez cuartel general de su cuadrilla (completada por Howard y Raj, no menos brillantes e inteligentes) y todo funciona a la perfección dentro de su peculiar orden en la vida hasta que conocen a su nueva vecina, la atractiva aunque algo cortita Penny.
Este es el punto de partida de una serie centrada en las relaciones de los genios con el mundo exterior, con unos argumentos centrados principalmente en la relación entre Leonard y Penny pero con los mejores gags siempre alrededor de la figura de Sheldon, soberbio, prepotente, asocial e inadaptado, incapaz de reconocer actitudes como el sarcasmo pero devoto fan del personaje Spock de Star Trek.
Los chiste, inteligentes a la par que surrealistas, se suceden sin parar, logrando con acierto combinar teorías científicas reales (aunque simplificadas para el entendimiento del más simple de los mortales) con guiños al mundo de los comics, las videoconsolas o el cine de ciencia ficción. Pero por encima de todo ello, los sentimientos, las relaciones con la sociedad y la amistad siempre primará en este peculiar quinteto que ha conseguido colarse ya en la gala de los Emmy (dos nominaciones en el 2009) y en los Teen choise Adwars (premios a la mejor comedia y al mejor actor de comedia) teniendo a Jim Parsons, el actor que interpreta al histriónico Sheldon su mejor baza, un interprete que borda su personaje y que hace que una vez lo conozcas dudes entre amarlo u odiarlo, pero siempre imposible de olvidar.
En su tercera temporada en Estados Unidos, el público está apoyando la serie, que crece en audiencia temporada a temporada, aunque en España esté pasando algo desapercibida perdida en un horario infantil y con una programación desordenada y repetitiva.
Para la historia quedarán escenas como la de Penny regalando por Navidad una servilleta a Sheldon firmada por Leonard Nimoy o la partida de piedra, papel, tijera, lagarto, Spock.
Muchas risas en una época en que reír se ha vuelto más importante que nunca. Dadle una oportunidad y ya me contareis...

viernes, 30 de octubre de 2009

La crisis económica en el sector de la automoción.

De nuevo me adelanto al fin de semana (espero poder convertir esto en costumbre) presentando además nuevo (y espero que definitivo, salvo retoques) logo de cabecera. Esta semana, para variar, dejo de lado el tema cinematográfico para comentar un puto de vista particular sobre la situación económica del país.
Que estamos inmersos en una enorme crisis es un hecho evidente a la par que lamentable. No es menos notable que la crisis está comenzando a remitir en Europa pero que en España parece que va para largo. Y no hay duda alguna que nos afecta a todos, absolutamente a todos, desde el pequeño empresario que tiene que cerrar su negocio por falta de beneficios a las grandes multinacionales que reducen plantillas indiscriminadamente. Sin embargo, si nos fijamos en los medios de comunicaciíon, parece que el sector del automovilismo centre la mayoría de las noticias sobre el tema y por eso quiero centrarme hoy en ese aspecto de la crisis.

Trabajando yo mismo en dicho sector (es decir, que sé de lo que hablo y no me muevo por intereses personales), no voy a negar que en los últimos años se han sucedido importantes reducciones de personal, fijando la atención en los dos grandes fabricantes que operan en Cataluña (SEAT y Nissan) pero sin que el resto se salven de la criba. El motivo es innegable: se venden menos coches y, por lo tanto, se fabrican menos coches. No es este lugar ni momento para debatir quién es el culpable de la caída de las ventas (económico, comercial, de diseño, calidad...) pero lo cierto es que la realidad es en ocasiones incuestionable. Siendo yo el primero en poder verme afectado por mis palabras, está dentro de toda lógica pensar que los despidos y las reducciones de plantilla son necesarios, sino vitales, para las empresas fabricantes, y de ahí los famosos E.R.E's (expediente de regulación de empleo, siglas que hace unos años apenas nadie reconocía). Hasta aquí, todo correcto. Triste, lamentable y ojalá evitable, pero correcto. Donde me entran las dudas es en la solución a estos.

Los beneficios disminuyen (ojo, hablamos de beneficios, no de perdidas) y los fabricantes sólo piensan en ganar dinero así que, ¿cómo actuar? Efectivamente, recurriendo al gobierno. Los chantages emocionales están a la orden del día en estas empresas y la amenaza de cerrar fábricas, reducir plantillas o trasladar la fabricación de ciertos modelos al extranjero hace temblar a nuestros dirigentes, que terminan por bajarse del burro y ceder en forma de subvenciones, prestamos a muy bajo interés (en ocasiones a cero) y ayudas diversas. Unas serie de ayudas y beneficios que rara vez puede conseguir un pequeño empresario, un trabajador o un parado. Unas ayudas que, a la larga, solo sirven para que los que se están enriqueciendo puedan seguir haciéndolo pese a la caída de ventas y que hace menguar peligrosamente las arcas del gobierno. ¿Se han parado a pensar quien necesita realmente esas ayudas o simplemente les preocupan las apariencias?

Y todo esto en un país donde las ayudas para la compra de coches nuevos (reduciendo así los problemas de contaminación, riesgo de accidentes, etc.) son mucho más reducidas que en otros países, donde se imposibilita prácticamente el uso de vehículos en las grandes ciudades (los habitantes de Barcelona saben perfectamente lo que es ir a trabajar esquivando obras y calles cortadas, carriles bici y railes de tranvía) y en cuyas vías existen cada vez más limitaciones absurdas de velocidad (algún día trataré este tema a fondo, lo prometo) e invirtiendo más en radares recaudatorios que en mejorar la calidad de las carreteras y autopistas.

Personalmente, no encuentro la coherencia por ningún sitio. Pero bueno, ellos que vayan haciendo, despilfarren el dinero que no les pertenece y todos tan contentos. Los trabajadores seguiremos buscándonos las castañas por nuestra cuenta, con congelaciones de sueldos y E.R.E.'s de por medio.

Y sin cambiarnos de coche, por supuesto...

viernes, 23 de octubre de 2009

Saw VI o la historia de un nuevo ridículo gubernamental.

Bienvenidos a mi blog, esta semana un par de días antes de lo habitual. Repetimos tema cinematográfico, aprovechando la indignación general y la sensación de estupidez y ridículo internacional que nuestro querido gobierno produce una vez más.

Después de la bochornosa reforma de la ley de cine según la cual se debe subvencionar a un artista priorizando su género que su talento y atónitos aún por la intención del gobierno de Catalunya de obligar a exibir un 50% de las películas dobladas al catalán (hablamos de los mismos hipócritas que critican con tanta dureza las dictaduras, que luego se preguntarán lloriqueantes porqué los españolitos vamos cada vez menos al cine y llegarán a la lógica deducción de que la culpa de todo es de Internet), ahora el gobierno ha dado un paso más en su cadena de despropósitos clasificando a Saw VI como película X, (noticia destapada, por cierto, por el portal Aullidos y que ha corrido como un reguero de pólvora por toda la red) impidiendo por tanto su exibición en salas comerciales y limitándola a salas X (de esas que apenas quedan hoy en día) o a Sex Shops (la mayoría de los cuales tienen cabinas de cines no aptas para cintas de 35 mm, es decir, cine convencional).


Para quien no conozca la saga Saw, aclararé que no se trata de ninguna franquicia pornográfica (de hecho, en sus tres primeras entregas no hay un solo desnudo gratuito de esos tan abundantes en el cine de terror para adolescentes al estilo Viernes 13), así que el único respaldo a tal decisión es la violencia que contiene algunas secuencias, llegando a rozar el estilo gore. Ciertamente, si nos fijamos en la actual legislación, podemos leer lo siguiente: "Las películas de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia serán calificadas como películas X por resolución del Ministerio de Cultura", por lo que se podría llegar a pensar que hay cierta coherencia en la decisión. Sin embargo, dudo mucho que la sexta entrega de Saw contenga más violencia que cualquiera de las anteriores, así como otras películas sin duda más crueles como La matanza de Texas, Holocausto Caníbal o Posesión infernal, que si fueron estrenadas en su momento en España sin ningún problema.


Saw cuenta la historia de un sádico asesino que atrapa a sus víctimas y les impone duras pruebas que deben superar si quieren sobrevivir, siendo castigados por su propio código moral (algo así como el asesino de Seven). No son, ni mucho menos, grandes películas, y aunque personalmente encontré simpática y original la primera parte reconozco no haber pasado de la tercera, aunque dudo mucho que el nivel de violencia y sangre ofrecido en esta sexta entrega pueda superar en mucho a sus antecesoras.


Quizá haciendo de abogado del diablo a alguien se le ocurra pensar que todo lo que sea proteger a nuestros jóvenes es positivo, y que más vale tarde que nunca, pero debo recordar a ello que España es uno de los países con más mano blanda en cuanto al tema de la calificación por edades de una película. De hecho, una vez estrenada en una sala convencional, no hay ningún tipo de limitación, ya que aquí nos dedicamos a "recomendar" en lugar de prohibir como en otros países (póngase por ejemplo Estados Unidos o Francia). Así pues, un niño de seis años puede entrar a ver perfectamente películas como Rec sin necesidad de ir siquiera acompañado. ¿No sería más sensato hacer las cosas justamente al revés? Permitir el estreno de todas las películas y entonces asegurarse de que la calificación por edades se cumple por ley. Y si una película no es apta para menores de 18 años, que realmente no puedan verla los menores de 18 años.


Personalmente, me parece un ejemplo más del nivel de nuestros dirigentes (recordemos que la señora ministra de cultura firmó el guión de Mentiras y Gordas, una película de y para adolescentes donde solo se habla de sexo y drogas). Quizá si Saw VI la hubiese dirigido una mujer y se hubiera doblado en catalán ahora estaría hablando de otra cosa...


Por cierto, ante el rumor surgido hace unos días sobre que no era más que un truco publicitario orquestado por la distribuidora (que, curiosamente, no es otra que Disney-Buenavista), basta para desmentirlo pasarse por la página del ministerio donde se asignan las calificaciones.


No dudo que tarde o temprano (seguramente más tarde que temprano) habrá una rectificación oficial, aludiendo quizá a un error informático (ahora ya no existe la excusa del traspapeleo, se recurre más a un problema con el copiar y pegar), con lo cual el ridículo será doble. Saw VI se acabará estrenando y la publicidad adicional hará que muchos morbosos más vayan a los cines en masas a comprobar que escabrosas escenas nos quería impedir ver nuestro eficiente ministerio de cultura.


La semana que viene está previsto el estreno de Destino Final 4 (película que se esfuerza en describir las muertes más retorcidas y originales de sus jóvenes protagonistas), para más inri en 3 dimensiones. ¿Será también clasificada X? ¿Prohibirá el gobierno la celebración de festivales de cine pornográficos como el de Sitges? ¿Pedirán carnet de identidad para impedir el acceso a menores a las fiestas de Halloween de Port Aventura?


Cualquier día de estos...

lunes, 19 de octubre de 2009

Absurda pólemica cristiana sobre Agora.


Este fin de semana he aprovechado un hueco para escaparme al cine a ver Agora, la nueva película de Amenabar que se estrenaba envuelta en dudas debido a su dudosa calidad y al presunto tono anticristiano de la cinta. No es mi intención realizar una crítica de la película como tal (debido a mi pasión por el séptimo arte debo controlarme o cada semana haría una entrada cinéfila convirtiendo este en un blog de cine en lugar de uno de opinión general), aunque sí diré que a mi personalmente me pareció una obra maestra y, sin duda, su mejor película hasta la fecha (sigo preguntándome qué habría sido de "Los otros" si antes no hubiese existido "El sexto sentido"), de manera que, apartandome de la opinión meramente cinematográfica centraré mi comentario en el tema del cristianismo, advirtiendo ya que a continuación mencionaré algún spoiler que, pese a todo, no os estropearán la película a aquellos que aún no la hayáis visto.

De entrada, quiero recordar que la historia que se describe (la vida de Hepatia) está situada en un periodo histórico real, si bien es cierto que no se conservan escritos de la protagonista y que todo lo relacionado con Alejandría y su biblioteca (así como el faro) está rodeado de un áurea de misterio y leyenda. No es cuestión, por tanto, de creernos los hechos escritos de pies juntillas, aunque nada de lo representado en pantalla chirría con una realidad histórica que se ha repetido a lo largo de la historia una y otra vez.

Ciertamente, los cristianos se muestran en algunas facetas como violentos y crueles, lo cual no creo que deba sorprendernos. En el mismo momento que existe algo con un nombre tan contradictorio como son las "Guerras Santas" estamos aceptando que las creencias religiosas son (o han sido) fuentes de violencia y odio, siendo esto válido para el cristianismo, el islamismo o cualquier otra creencia religiosa que nos venga a la cabeza. Ello no debe englobara toda una religión, ni tampoco a sus practicantes, sino a unos momentos histórico concretos y a unos fanáticos en particular.

Agora no habla sobre las religiones ni sus peligros, como alguien ha querido entender, sino sobre la intransigencia en general. Dos personas que opinen de forma diferente ya tienen un motivo de odio y la religión es tan solo una excusa, como en nuestra época puede serlo el fútbol, por poner un ejemplo. A mi entender, la intransigencia mostrada en el film de Amenabar ni siquiera se fundamenta en la religión, sino en la cultura y el temor a los demás. Ciertamente, se habla de grecorromanos, cristianos y judíos, pero yo lo interpreto más como culturas diferentes que no por los dioses a los que rezan. La escena en la que se destruye la biblioteca muestra el temor a una cultura y unos símbolos anteriores, que no deben regresar, y el momento en que los parabolanos simbolizan su dominio tirando una estatua de la biblioteca me recuerda demasiado a las imborrables imágenes de la caída de la estatua de Hussein o, incluso, de los intentos del gobierno español actual de eliminar todo resto de la dictadura con la retirada de estatuas y símbolos franquistas de las calles.

Aceptando pues que los conflictos que muestran en Agora son más culturales (e incluso políticos) que meramente religiosos (de hecho, se pelean entre ellos por sus fes, y contra Hepatia por su ausencia de la misma), tampoco desde este punto de vista encuentro tan voraz la crítica a los parabolanos, representantes de la peor cara de los cristianos. Según lo narrado en la película, si bien la "imposición" del cristianismo no es todo lo sutil que debería, son los agónicos seguidores de los dioses egipcios quienes dan el primer paso temerosos de la desaparición de su religión, y solo el número hace posible el dominio cristiano, cuyo ataque es, en realidad, una defensa ante la necedad de Teón, padre de Hepatia (y que él mismo reconoce poco antes de morir), mientras que si bien en el posterior conflicto entre cristianos y judíos son los primeros los que tiran la primera piedra (metáfora hecha realidad en el más puro sentido de la palabra), ya que ellos son los que, acorralados y temerosos por su minoría y por su decadente influencia política ante la importancia que el Obispo ejerce sobre los romanos, se cobran sus primeras víctimas mortales, en un acto de traición y cobardía que es respondida, de nuevo, por los cristianos con mano dura y crueldad.

No pienso justificar a unos ni a otros. El fanatismo siempre ha sido, es y será, peligroso y no hay mayor estupidez que la de querer imponer una idea por la fuerza, pero me parece igualmente una muestra de fanatismo condenar una película (o un retazo de historia, ya puestos) por querer ver en ella un mensaje antirreligioso que yo, particularmente, no he sabido ver.

De todos es conocida la forma de pensar y los ideales de Amenabar, pero hay que saber separar a la persona del director. ¿O acaso resulta que el chileno cierra siempre una puerta antes de abrir otra por miedo a los fantasmas?

martes, 13 de octubre de 2009

Profetas del falso ecologismo: Hipocresía 100% reciclable.

Recientemente, un conocida cadena de hipermercados, cuyo nombre obviaré (no es plan de recibir denuncias recién inaugurado el blog) pero que seguro que todos tenéis en mente, ha realizado una amplia (y costosa) campaña publicitaria para presumir de su ecologismo e iluminar al mundo con sus brillantes ideas para salvar el planeta. ¿De que se trata? Pues ni más ni menos que de eliminar las bolsas de plástico que se entregaban en caja para que los clientes llevaran sus compras con comodidad. Las bolsas que se entregaban gratis, claro, pues de pago siguen teniendo.

Quizá debería sentirme orgulloso de que una empresa haya tenido tan genial iniciativa (aunque la verdad es que ya hace tiempo que algunas cadenas de supermercados siguen la política de no dar bolsas, pero hasta ahora en lugar de aplaudirlas se las criticaba por su tacañería), pero si se estudia un poco el tema se llega a la conclusión de que no se trata de un gesto altruista para proteger el medio ambiente, sino de una campaña sucia y carroñera para ganar más dinero y esquivar un poco mejor esta crisis económica que no parece tener fin.

Vayamos por partes: para empezar, se nos dice que las bolsas de plástico son muy difícilmente reciclables, y que tardan 400 años en destruirse. Personalmente, yo siempre las he empleado para traer la compra desde el super a mi casa y en ocasiones la faena era para que me llegasen de un pieza: prácticamente se "reciclaban" por el camino (¿acaso nadie ha notado que esta misma cadena cambió la calidad de sus bolsas hará cosa de un año, haciéndolas más débiles e inseguras?). Teniendo en cuenta que hace 400 años no existía el plástico, ¿como se ha llegado a la conclusión de que ese es el tiempo que tardan en destruirse? ¿Poseen los señores de ... (¡uy, casi se me escapa el nombre!) una máquina del tiempo para viajar al futuro y estudiar el deterioro de las mismas? Siendo serios, imagino que podrán justificar tal afirmación con algún tipo de estudio científico, no lo dudo, pero en ese caso, ¿dicen algo de lo que tardan en destruirse las bolsas de tela que proponen (pagando, claro) para sustituirlas? ¿Y que hay de las bolsas de plástico ecológicas que ofrecen también bajo pago? ¿esas se destruyen antes? ¿Y porqué no las dan?

Claro, son más caras. Lo había olvidado.

Como supongo que también serán más caras las bolsas de papel que se emplea en los Estados Unidos (y que todos habréis visto en películas) y por eso no se lo han planteado como alternativa.

Solo espero que con ese gesto al menos no reciban (encima) alguna compensación por parte del gobierno, lo que ya sería el colmo.

Desengañémonos y abramos los ojos: Con esta medida la susodicha cadena está ahorrando un montón de dinero, además de toda la gente que habrá perdido su empleo (fabricantes, impresores, embaladores, transportistas...). A eso se reduce todo, al dinero. Y encima intentan hacernos sentir culpables si decidimos elegir y seguir utilizando bolsas de plástico.

(Por cierto, un inciso: ¿cuantos de ustedes "reciclaban" las bolsas de la compra para tirar la basura? a partir de ahora deberán volver a comprar bolsas de basura, que supongo que también tardarán 400 años en destruirse pero no pasa nada porque cuestan dinero, que es lo que el empresario quiere)

Quede claro, por cierto, que no estoy en contra del reciclaje ni de la defensa del medio ambiente (estariamos buenos), pero las cosas deben hacerse con la cabeza, no con el bolsillo. O si no, ¿porqué no se eliminan los cartones de los paquetes de yogur, por ejemplo, y se permite las compras individuales? ¿Hace falta decirlo? El dinero, una vez más.

No es mi intención pedir un boicot a la empresa hipócrita (ya hay demasiados "Ches" por la vida), solo dejo el mensaje para que cada uno actúe según su parecer.

Yo, por mi parte, lo tengo claro. Estos francesitos y me ha visto bastante el pelo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Madrid 2016: Llegó la hora de asumir responsabilidades.

No pudo ser. El sueño se esfumó prácticamente antes de empozar. Llegamos a Copenhague sin esperanzas y nos fuimos ilusionando a medida que pasaban los minutos. Nuestros representantes parecían haber hecho un buen trabajo y de repente nuestras posibilidades aumentaron considerablemente. Revolucionamos las casas de apuestas. Volteamos a Chicago. Pisoteamos a Tokio. Y llegamos a la gran final. Ahí termino todo. Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido por una extraña mezcla de orgullo y decepción, nuestros representantes llenaban sus maletas preparando el regreso a casa con las manos vacías. Madrid no acogerá los Juegos Olímpicos del 2016.

El esfuerzo ha sido titánico y la sensación es de injusticia. Madrid, España, había hecho las cosas bien. Mejor aún: excelentes. nuestro proyecto era de lejos el mejor de todos, igual que sucedió en la propuesta 2012, pero hemos sido de nuevo derrotados. Ahora, dos días más tarde, pasadas las 24 horas de luto de rigor, con las heridas lamidas y las muñecas con agujetas de tanto estrechar manos, debemos ser prácticos y plantearnos si de verdad se ha hecho todo lo que se ha podido. Ahora es ya momento de buscar responsabilidades y, antes de plantearnos siquiera i embarcarnos en la aventura de Madrid 2020 y subirnos en un nuevo proyecto de esfuerzo, dinero y sueños, debemos valorar si los organizadores han cumplido su propósito o nos han fallado en algo.

Al termino de las votaciones, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, valoraba el resultado con suma coherencia. A su entender (y no puedo estar más e acuerdo), España no ha contado con ningún voto europeo, ya que estos pensaban que, si Europa acogía unos Juegos dos ediciones seguidas sería prácticamente imposible que en el 2020 se repitiese la jugada (cerrando puertas a París, Roma, Venecia, etc.), mientras que países Africanos, Asiáticos y el resto de Latinoamérica veía con buenos ojos la candidatura de Río para romper así la abusiva hegemonía entre el norte de América y Europa (con leves excepciones como Pekín). Inteligente reflexión. De hecho, es tan inteligente que un servidor no puede evitar preguntarse si no se podía haber realizad hace cuatro años, cuando se decidió presentar la candidatura.

Realmente, alguien tenía esperanzas de ganar. ¿O ha sido too un paripé político para hacerse ver y tener todos los españoles engañados con el cuento de lo buena que es Madrid y lo chulos que somos que vamos a romper la tradición e no repetir sede olímpica en un mismo continente. A veces nos quejamos de lo fácil que es confundir deporte con política, pero en esto de las candidaturas olímpicas es casi imposible separar una cosa de la otra. El propio Obama lo demuestra con su presencia en Copenhague, simple fachada para disimular un fracaso anunciado. ¿Queremos de verdad volver a pasar por esto? ¿la pena la inversión y el esfuerzo para unas votaciones donde, casi con toda seguridad, parís partirá como favorita? ¿Podría Madrid quitarse la etiqueta de fracasada si salimos derrotados por tercera vez consecutiva?

Estas y otras preguntas deberían hacerse los miembros del COE antes de dar un paso adelante y empezar a inventar slogans y simbolitos de Madrid 2020.

Madrid 2016 ha sido un fracaso. Una lástima, sí, pero también un fracaso. Y no hay duda de que alguien debería asumir responsabilidades y reconocer sus errores en público. Se han tomado decisiones erróneas, se han realizado alianzas débiles (no hay más que ver los pocos votos sumados en la segunda y tercera votación, o la polémica entre Odriozola y la candidatura de Río) y alguien debe pagar por ello.

Lamento de veras no volver a ver unas Olimpiadas en mi país, pero exijo también que, pasado el tiempo de las lágrimas, llegue la hora de actuar.

¡Dimisiones ya!

Saludos a todos.

Bienvenidos todos a mi blog personal. Me llamo David Medina, y es mi intención emplear este blog como na ventana abierta donde exponer mis ideas y pensamientos. Como si de una columna de opinión se tratase, cada semana, aproximadamente, añadiré un nuevo comentario sobre algún tema que considere interesante sobre el que ofreceros mi punto de vista.
Naturalmente, no me considero para nada poseedor de la verdad absoluta, así que estaré encantado con todo aquel que desee replicarme en el apartado de comentarios, siendo así este blog una especie de foro de debate.
Ya lo sabéis. Si nada me lo impide, cada semana un tema nuevo a partir de hoy mismo. Espero os interese y gracias a todos por leerme.
Un saludo.