Esta semana pocas dudas podían haber sobre el tema a tratar en mi blog. Independientemente de los colores que sienta cada aficionado al deporte, no cabe la menor duda de que lo que ha hecho este año el F.C. Barcelona es, sencillamente, histórico.
No es momento ahora de debatir si se trata del mejor equipo del mundo. Eso lo demostró ya antes del verano, con el grandioso triplete que logró gracias, sobre todo, a un fútbol expectacular y a una humildad que, teniendo en cuenta la gran calidad de los jugadores, se me antoja ejemplar.
Lo sucedido en lo que llevamos de temporada es, ni mas ni menos, la guinda que decora el pastel, la gota que colma el vaso. Como comentaba un periodista catalán, el Barça ya ha demostrado ser el mejor equipo del año antes de jugar el mundial, pero este último título era como el diploma que lo certificaba.

Absurdo es ahora compararlo al Madrid de Di Stefano, hablar de árbitros o culpar a la suerte de los logros obtenidos. O dudar de la calidad que atesora el equipo en lo que llevamos de temporada, para algunos inferior a la anterior. No se trata de valorar un partido o un momento puntual de la temporada, sino de un año completo, una serie de partidos que con un juego espectacular y directo, con grandes posesiones de balón y buscando siempre el espectáculo han conseguido romper un tópico que ya empezaba a cansar, ese que dice que no siempre gana el que juega mejor. Este Barça sí lo hace.
Y lo más mejor de todo es el gran futuro que le queda por delante. El hecho de que la mayoría del equipo provenga de la cantera hace prever que no estamos ante una buena racha pasajera. Junto a la veteranía de gente como Puyol nos encontramos con la inmensa calidad de nombres como Xavi, Iniesta o Victor Valdés (el gran olvidado en la selección española), jóvenes descaradamente inmensos como Piqué o promesas que ya son una realidad como Busquets, Pedro o Bojan. Y todo eso sin mencionar al argentino más catalán de la historia, el flamante ganador del Balón de Oro, Fifa world player y todo lo que se le ponga por delante. Messi es, como su Barça, el mejor del mundo. Y no solo dentro del campo.
Y para finalizar este sentido homenaje al club culé, ¿qué decir del mago que ha hecho realidad lo que para muchos no era más que un sueño hace apenas unos meses? Guardiola (Pep para los amigos) era, hasta hace bien poco, un ídolo por su gran calidad en el centro del campo. Ahora, como entrenador, se ha convertido en parte de la historia del Barça.
Barça, campeón de todos los títulos existentes, este post va por ti.
Felicitats, campions!

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