Después de la bochornosa reforma de la ley de cine según la cual se debe subvencionar a un artista priorizando su género que su talento y atónitos aún por la intención del gobierno de Catalunya de obligar a exibir un 50% de las películas dobladas al catalán (hablamos de los mismos hipócritas que critican con tanta dureza las dictaduras, que luego se preguntarán lloriqueantes porqué los españolitos vamos cada vez menos al cine y llegarán a la lógica deducción de que la culpa de todo es de Internet), ahora el gobierno ha dado un paso más en su cadena de despropósitos clasificando a Saw VI como película X, (noticia destapada, por cierto, por el portal Aullidos y que ha corrido como un reguero de pólvora por toda la red) impidiendo por tanto su exibición en salas comerciales y limitándola a salas X (de esas que apenas quedan hoy en día) o a Sex Shops (la mayoría de los cuales tienen cabinas de cines no aptas para cintas de 35 mm, es decir, cine convencional).
Para quien no conozca la saga Saw, aclararé que no se trata de ninguna franquicia pornográfica (de hecho, en sus tres primeras entregas no hay un solo desnudo gratuito de esos tan abundantes en el cine de terror para adolescentes al estilo Viernes 13), así que el único respaldo a tal decisión es la violencia que contiene algunas secuencias, llegando a rozar el estilo gore. Ciertamente, si nos fijamos en la actual legislación, podemos leer lo siguiente: "Las películas de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia serán calificadas como películas X por resolución del Ministerio de Cultura", por lo que se podría llegar a pensar que hay cierta coherencia en la decisión. Sin embargo, dudo mucho que la sexta entrega de Saw contenga más violencia que cualquiera de las anteriores, así como otras películas sin duda más crueles como La matanza de Texas, Holocausto Caníbal o Posesión infernal, que si fueron estrenadas en su momento en España sin ningún problema.
Saw cuenta la historia de un sádico asesino que atrapa a sus víctimas y les impone duras pruebas que deben superar si quieren sobrevivir, siendo castigados por su propio código moral (algo así como el asesino de Seven). No son, ni mucho menos, grandes películas, y aunque personalmente encontré simpática y original la primera parte reconozco no haber pasado de la tercera, aunque dudo mucho que el nivel de violencia y sangre ofrecido en esta sexta entrega pueda superar en mucho a sus antecesoras.
Quizá haciendo de abogado del diablo a alguien se le ocurra pensar que todo lo que sea proteger a nuestros jóvenes es positivo, y que más vale tarde que nunca, pero debo recordar a ello que España es uno de los países con más mano blanda en cuanto al tema de la calificación por edades de una película. De hecho, una vez estrenada en una sala convencional, no hay ningún tipo de limitación, ya que aquí nos dedicamos a "recomendar" en lugar de prohibir como en otros países (póngase por ejemplo Estados Unidos o Francia). Así pues, un niño de seis años puede entrar a ver perfectamente películas como Rec sin necesidad de ir siquiera acompañado. ¿No sería más sensato hacer las cosas justamente al revés? Permitir el estreno de todas las películas y entonces asegurarse de que la calificación por edades se cumple por ley. Y si una película no es apta para menores de 18 años, que realmente no puedan verla los menores de 18 años.
Personalmente, me parece un ejemplo más del nivel de nuestros dirigentes (recordemos que la señora ministra de cultura firmó el guión de Mentiras y Gordas, una película de y para adolescentes donde solo se habla de sexo y drogas). Quizá si Saw VI la hubiese dirigido una mujer y se hubiera doblado en catalán ahora estaría hablando de otra cosa...
Por cierto, ante el rumor surgido hace unos días sobre que no era más que un truco publicitario orquestado por la distribuidora (que, curiosamente, no es otra que Disney-Buenavista), basta para desmentirlo pasarse por la página del ministerio donde se asignan las calificaciones.
No dudo que tarde o temprano (seguramente más tarde que temprano) habrá una rectificación oficial, aludiendo quizá a un error informático (ahora ya no existe la excusa del traspapeleo, se recurre más a un problema con el copiar y pegar), con lo cual el ridículo será doble. Saw VI se acabará estrenando y la publicidad adicional hará que muchos morbosos más vayan a los cines en masas a comprobar que escabrosas escenas nos quería impedir ver nuestro eficiente ministerio de cultura.
La semana que viene está previsto el estreno de Destino Final 4 (película que se esfuerza en describir las muertes más retorcidas y originales de sus jóvenes protagonistas), para más inri en 3 dimensiones. ¿Será también clasificada X? ¿Prohibirá el gobierno la celebración de festivales de cine pornográficos como el de Sitges? ¿Pedirán carnet de identidad para impedir el acceso a menores a las fiestas de Halloween de Port Aventura?
Cualquier día de estos...

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