Sin embargo, no es mi intención hablar de ninguna de estas superproducciones de pequeña escala que luchan entre ellas para conseguir su mejor cuota de pantalla y con el temor de ser canceladas al más mínimo descenso de audiencia. No, la serie de la que os hablaré es bastante más modesta y sin más pretensiones que la de hacer reír y pasar un buen rato, eso sí con un humor satírico e inteligente como hacía años que no veía en televisión.
Se trata de "La teoría del Big Bang" (también llamada "Big Bang" a secas), maltratada en espacio matinal (como es habitual) por Antena 3 o Antena 3 Neox y que se ha convertido (como es también habitual) en carne de cañón de emule, aunque sea políticamente incorrecto decirlo aquí.
La serie, camino en convertirse, casi sin levantar la voz, en un clásico del humor, está producida por Chuck Lorre productions y Warner Bros Television, los mismos de Dos hombres y medio o Las chicas Gilmore, y basa su éxito en una combinación de buenos guiones con unas interpretaciones excelentes.
Leonard y Sheldon con dos amigos a la vez que genios que alternan su pasión por la ciencia (ambos tienen doctorados en física y son considerados prodigios en sus respectivas materias) por las aficiones más "frikis" como los comics y los videojuegos. Los dos comparten piso que es a la vez cuartel general de su cuadrilla (completada por Howard y Raj, no menos brillantes e inteligentes) y todo funciona a la perfección dentro de su peculiar orden en la vida hasta que conocen a su nueva vecina, la atractiva aunque algo cortita Penny.
Este es el punto de partida de una serie centrada en las relaciones de los genios con el mundo exterior, con unos argumentos centrados principalmente en la relación entre Leonard y Penny pero con los mejores gags siempre alrededor de la figura de Sheldon, soberbio, prepotente, asocial e inadaptado, incapaz de reconocer actitudes como el sarcasmo pero devoto fan del personaje Spock de Star Trek.
Los chiste, inteligentes a la par que surrealistas, se suceden sin parar, logrando con acierto combinar teorías científicas reales (aunque simplificadas para el entendimiento del más simple de los mortales) con guiños al mundo de los comics, las videoconsolas o el cine de ciencia ficción. Pero por encima de todo ello, los sentimientos, las relaciones con la sociedad y la amistad siempre primará en este peculiar quinteto que ha conseguido colarse ya en la gala de los Emmy (dos nominaciones en el 2009) y en los Teen choise Adwars (premios a la mejor comedia y al mejor actor de comedia) teniendo a Jim Parsons, el actor que interpreta al histriónico Sheldon su mejor baza, un interprete que borda su personaje y que hace que una vez lo conozcas dudes entre amarlo u odiarlo, pero siempre imposible de olvidar.
En su tercera temporada en Estados Unidos, el público está apoyando la serie, que crece en audiencia temporada a temporada, aunque en España esté pasando algo desapercibida perdida en un horario infantil y con una programación desordenada y repetitiva.
Para la historia quedarán escenas como la de Penny regalando por Navidad una servilleta a Sheldon firmada por Leonard Nimoy o la partida de piedra, papel, tijera, lagarto, Spock.
Muchas risas en una época en que reír se ha vuelto más importante que nunca. Dadle una oportunidad y ya me contareis...

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