viernes, 30 de octubre de 2009

La crisis económica en el sector de la automoción.

De nuevo me adelanto al fin de semana (espero poder convertir esto en costumbre) presentando además nuevo (y espero que definitivo, salvo retoques) logo de cabecera. Esta semana, para variar, dejo de lado el tema cinematográfico para comentar un puto de vista particular sobre la situación económica del país.
Que estamos inmersos en una enorme crisis es un hecho evidente a la par que lamentable. No es menos notable que la crisis está comenzando a remitir en Europa pero que en España parece que va para largo. Y no hay duda alguna que nos afecta a todos, absolutamente a todos, desde el pequeño empresario que tiene que cerrar su negocio por falta de beneficios a las grandes multinacionales que reducen plantillas indiscriminadamente. Sin embargo, si nos fijamos en los medios de comunicaciíon, parece que el sector del automovilismo centre la mayoría de las noticias sobre el tema y por eso quiero centrarme hoy en ese aspecto de la crisis.

Trabajando yo mismo en dicho sector (es decir, que sé de lo que hablo y no me muevo por intereses personales), no voy a negar que en los últimos años se han sucedido importantes reducciones de personal, fijando la atención en los dos grandes fabricantes que operan en Cataluña (SEAT y Nissan) pero sin que el resto se salven de la criba. El motivo es innegable: se venden menos coches y, por lo tanto, se fabrican menos coches. No es este lugar ni momento para debatir quién es el culpable de la caída de las ventas (económico, comercial, de diseño, calidad...) pero lo cierto es que la realidad es en ocasiones incuestionable. Siendo yo el primero en poder verme afectado por mis palabras, está dentro de toda lógica pensar que los despidos y las reducciones de plantilla son necesarios, sino vitales, para las empresas fabricantes, y de ahí los famosos E.R.E's (expediente de regulación de empleo, siglas que hace unos años apenas nadie reconocía). Hasta aquí, todo correcto. Triste, lamentable y ojalá evitable, pero correcto. Donde me entran las dudas es en la solución a estos.

Los beneficios disminuyen (ojo, hablamos de beneficios, no de perdidas) y los fabricantes sólo piensan en ganar dinero así que, ¿cómo actuar? Efectivamente, recurriendo al gobierno. Los chantages emocionales están a la orden del día en estas empresas y la amenaza de cerrar fábricas, reducir plantillas o trasladar la fabricación de ciertos modelos al extranjero hace temblar a nuestros dirigentes, que terminan por bajarse del burro y ceder en forma de subvenciones, prestamos a muy bajo interés (en ocasiones a cero) y ayudas diversas. Unas serie de ayudas y beneficios que rara vez puede conseguir un pequeño empresario, un trabajador o un parado. Unas ayudas que, a la larga, solo sirven para que los que se están enriqueciendo puedan seguir haciéndolo pese a la caída de ventas y que hace menguar peligrosamente las arcas del gobierno. ¿Se han parado a pensar quien necesita realmente esas ayudas o simplemente les preocupan las apariencias?

Y todo esto en un país donde las ayudas para la compra de coches nuevos (reduciendo así los problemas de contaminación, riesgo de accidentes, etc.) son mucho más reducidas que en otros países, donde se imposibilita prácticamente el uso de vehículos en las grandes ciudades (los habitantes de Barcelona saben perfectamente lo que es ir a trabajar esquivando obras y calles cortadas, carriles bici y railes de tranvía) y en cuyas vías existen cada vez más limitaciones absurdas de velocidad (algún día trataré este tema a fondo, lo prometo) e invirtiendo más en radares recaudatorios que en mejorar la calidad de las carreteras y autopistas.

Personalmente, no encuentro la coherencia por ningún sitio. Pero bueno, ellos que vayan haciendo, despilfarren el dinero que no les pertenece y todos tan contentos. Los trabajadores seguiremos buscándonos las castañas por nuestra cuenta, con congelaciones de sueldos y E.R.E.'s de por medio.

Y sin cambiarnos de coche, por supuesto...

viernes, 23 de octubre de 2009

Saw VI o la historia de un nuevo ridículo gubernamental.

Bienvenidos a mi blog, esta semana un par de días antes de lo habitual. Repetimos tema cinematográfico, aprovechando la indignación general y la sensación de estupidez y ridículo internacional que nuestro querido gobierno produce una vez más.

Después de la bochornosa reforma de la ley de cine según la cual se debe subvencionar a un artista priorizando su género que su talento y atónitos aún por la intención del gobierno de Catalunya de obligar a exibir un 50% de las películas dobladas al catalán (hablamos de los mismos hipócritas que critican con tanta dureza las dictaduras, que luego se preguntarán lloriqueantes porqué los españolitos vamos cada vez menos al cine y llegarán a la lógica deducción de que la culpa de todo es de Internet), ahora el gobierno ha dado un paso más en su cadena de despropósitos clasificando a Saw VI como película X, (noticia destapada, por cierto, por el portal Aullidos y que ha corrido como un reguero de pólvora por toda la red) impidiendo por tanto su exibición en salas comerciales y limitándola a salas X (de esas que apenas quedan hoy en día) o a Sex Shops (la mayoría de los cuales tienen cabinas de cines no aptas para cintas de 35 mm, es decir, cine convencional).


Para quien no conozca la saga Saw, aclararé que no se trata de ninguna franquicia pornográfica (de hecho, en sus tres primeras entregas no hay un solo desnudo gratuito de esos tan abundantes en el cine de terror para adolescentes al estilo Viernes 13), así que el único respaldo a tal decisión es la violencia que contiene algunas secuencias, llegando a rozar el estilo gore. Ciertamente, si nos fijamos en la actual legislación, podemos leer lo siguiente: "Las películas de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia serán calificadas como películas X por resolución del Ministerio de Cultura", por lo que se podría llegar a pensar que hay cierta coherencia en la decisión. Sin embargo, dudo mucho que la sexta entrega de Saw contenga más violencia que cualquiera de las anteriores, así como otras películas sin duda más crueles como La matanza de Texas, Holocausto Caníbal o Posesión infernal, que si fueron estrenadas en su momento en España sin ningún problema.


Saw cuenta la historia de un sádico asesino que atrapa a sus víctimas y les impone duras pruebas que deben superar si quieren sobrevivir, siendo castigados por su propio código moral (algo así como el asesino de Seven). No son, ni mucho menos, grandes películas, y aunque personalmente encontré simpática y original la primera parte reconozco no haber pasado de la tercera, aunque dudo mucho que el nivel de violencia y sangre ofrecido en esta sexta entrega pueda superar en mucho a sus antecesoras.


Quizá haciendo de abogado del diablo a alguien se le ocurra pensar que todo lo que sea proteger a nuestros jóvenes es positivo, y que más vale tarde que nunca, pero debo recordar a ello que España es uno de los países con más mano blanda en cuanto al tema de la calificación por edades de una película. De hecho, una vez estrenada en una sala convencional, no hay ningún tipo de limitación, ya que aquí nos dedicamos a "recomendar" en lugar de prohibir como en otros países (póngase por ejemplo Estados Unidos o Francia). Así pues, un niño de seis años puede entrar a ver perfectamente películas como Rec sin necesidad de ir siquiera acompañado. ¿No sería más sensato hacer las cosas justamente al revés? Permitir el estreno de todas las películas y entonces asegurarse de que la calificación por edades se cumple por ley. Y si una película no es apta para menores de 18 años, que realmente no puedan verla los menores de 18 años.


Personalmente, me parece un ejemplo más del nivel de nuestros dirigentes (recordemos que la señora ministra de cultura firmó el guión de Mentiras y Gordas, una película de y para adolescentes donde solo se habla de sexo y drogas). Quizá si Saw VI la hubiese dirigido una mujer y se hubiera doblado en catalán ahora estaría hablando de otra cosa...


Por cierto, ante el rumor surgido hace unos días sobre que no era más que un truco publicitario orquestado por la distribuidora (que, curiosamente, no es otra que Disney-Buenavista), basta para desmentirlo pasarse por la página del ministerio donde se asignan las calificaciones.


No dudo que tarde o temprano (seguramente más tarde que temprano) habrá una rectificación oficial, aludiendo quizá a un error informático (ahora ya no existe la excusa del traspapeleo, se recurre más a un problema con el copiar y pegar), con lo cual el ridículo será doble. Saw VI se acabará estrenando y la publicidad adicional hará que muchos morbosos más vayan a los cines en masas a comprobar que escabrosas escenas nos quería impedir ver nuestro eficiente ministerio de cultura.


La semana que viene está previsto el estreno de Destino Final 4 (película que se esfuerza en describir las muertes más retorcidas y originales de sus jóvenes protagonistas), para más inri en 3 dimensiones. ¿Será también clasificada X? ¿Prohibirá el gobierno la celebración de festivales de cine pornográficos como el de Sitges? ¿Pedirán carnet de identidad para impedir el acceso a menores a las fiestas de Halloween de Port Aventura?


Cualquier día de estos...

lunes, 19 de octubre de 2009

Absurda pólemica cristiana sobre Agora.


Este fin de semana he aprovechado un hueco para escaparme al cine a ver Agora, la nueva película de Amenabar que se estrenaba envuelta en dudas debido a su dudosa calidad y al presunto tono anticristiano de la cinta. No es mi intención realizar una crítica de la película como tal (debido a mi pasión por el séptimo arte debo controlarme o cada semana haría una entrada cinéfila convirtiendo este en un blog de cine en lugar de uno de opinión general), aunque sí diré que a mi personalmente me pareció una obra maestra y, sin duda, su mejor película hasta la fecha (sigo preguntándome qué habría sido de "Los otros" si antes no hubiese existido "El sexto sentido"), de manera que, apartandome de la opinión meramente cinematográfica centraré mi comentario en el tema del cristianismo, advirtiendo ya que a continuación mencionaré algún spoiler que, pese a todo, no os estropearán la película a aquellos que aún no la hayáis visto.

De entrada, quiero recordar que la historia que se describe (la vida de Hepatia) está situada en un periodo histórico real, si bien es cierto que no se conservan escritos de la protagonista y que todo lo relacionado con Alejandría y su biblioteca (así como el faro) está rodeado de un áurea de misterio y leyenda. No es cuestión, por tanto, de creernos los hechos escritos de pies juntillas, aunque nada de lo representado en pantalla chirría con una realidad histórica que se ha repetido a lo largo de la historia una y otra vez.

Ciertamente, los cristianos se muestran en algunas facetas como violentos y crueles, lo cual no creo que deba sorprendernos. En el mismo momento que existe algo con un nombre tan contradictorio como son las "Guerras Santas" estamos aceptando que las creencias religiosas son (o han sido) fuentes de violencia y odio, siendo esto válido para el cristianismo, el islamismo o cualquier otra creencia religiosa que nos venga a la cabeza. Ello no debe englobara toda una religión, ni tampoco a sus practicantes, sino a unos momentos histórico concretos y a unos fanáticos en particular.

Agora no habla sobre las religiones ni sus peligros, como alguien ha querido entender, sino sobre la intransigencia en general. Dos personas que opinen de forma diferente ya tienen un motivo de odio y la religión es tan solo una excusa, como en nuestra época puede serlo el fútbol, por poner un ejemplo. A mi entender, la intransigencia mostrada en el film de Amenabar ni siquiera se fundamenta en la religión, sino en la cultura y el temor a los demás. Ciertamente, se habla de grecorromanos, cristianos y judíos, pero yo lo interpreto más como culturas diferentes que no por los dioses a los que rezan. La escena en la que se destruye la biblioteca muestra el temor a una cultura y unos símbolos anteriores, que no deben regresar, y el momento en que los parabolanos simbolizan su dominio tirando una estatua de la biblioteca me recuerda demasiado a las imborrables imágenes de la caída de la estatua de Hussein o, incluso, de los intentos del gobierno español actual de eliminar todo resto de la dictadura con la retirada de estatuas y símbolos franquistas de las calles.

Aceptando pues que los conflictos que muestran en Agora son más culturales (e incluso políticos) que meramente religiosos (de hecho, se pelean entre ellos por sus fes, y contra Hepatia por su ausencia de la misma), tampoco desde este punto de vista encuentro tan voraz la crítica a los parabolanos, representantes de la peor cara de los cristianos. Según lo narrado en la película, si bien la "imposición" del cristianismo no es todo lo sutil que debería, son los agónicos seguidores de los dioses egipcios quienes dan el primer paso temerosos de la desaparición de su religión, y solo el número hace posible el dominio cristiano, cuyo ataque es, en realidad, una defensa ante la necedad de Teón, padre de Hepatia (y que él mismo reconoce poco antes de morir), mientras que si bien en el posterior conflicto entre cristianos y judíos son los primeros los que tiran la primera piedra (metáfora hecha realidad en el más puro sentido de la palabra), ya que ellos son los que, acorralados y temerosos por su minoría y por su decadente influencia política ante la importancia que el Obispo ejerce sobre los romanos, se cobran sus primeras víctimas mortales, en un acto de traición y cobardía que es respondida, de nuevo, por los cristianos con mano dura y crueldad.

No pienso justificar a unos ni a otros. El fanatismo siempre ha sido, es y será, peligroso y no hay mayor estupidez que la de querer imponer una idea por la fuerza, pero me parece igualmente una muestra de fanatismo condenar una película (o un retazo de historia, ya puestos) por querer ver en ella un mensaje antirreligioso que yo, particularmente, no he sabido ver.

De todos es conocida la forma de pensar y los ideales de Amenabar, pero hay que saber separar a la persona del director. ¿O acaso resulta que el chileno cierra siempre una puerta antes de abrir otra por miedo a los fantasmas?

martes, 13 de octubre de 2009

Profetas del falso ecologismo: Hipocresía 100% reciclable.

Recientemente, un conocida cadena de hipermercados, cuyo nombre obviaré (no es plan de recibir denuncias recién inaugurado el blog) pero que seguro que todos tenéis en mente, ha realizado una amplia (y costosa) campaña publicitaria para presumir de su ecologismo e iluminar al mundo con sus brillantes ideas para salvar el planeta. ¿De que se trata? Pues ni más ni menos que de eliminar las bolsas de plástico que se entregaban en caja para que los clientes llevaran sus compras con comodidad. Las bolsas que se entregaban gratis, claro, pues de pago siguen teniendo.

Quizá debería sentirme orgulloso de que una empresa haya tenido tan genial iniciativa (aunque la verdad es que ya hace tiempo que algunas cadenas de supermercados siguen la política de no dar bolsas, pero hasta ahora en lugar de aplaudirlas se las criticaba por su tacañería), pero si se estudia un poco el tema se llega a la conclusión de que no se trata de un gesto altruista para proteger el medio ambiente, sino de una campaña sucia y carroñera para ganar más dinero y esquivar un poco mejor esta crisis económica que no parece tener fin.

Vayamos por partes: para empezar, se nos dice que las bolsas de plástico son muy difícilmente reciclables, y que tardan 400 años en destruirse. Personalmente, yo siempre las he empleado para traer la compra desde el super a mi casa y en ocasiones la faena era para que me llegasen de un pieza: prácticamente se "reciclaban" por el camino (¿acaso nadie ha notado que esta misma cadena cambió la calidad de sus bolsas hará cosa de un año, haciéndolas más débiles e inseguras?). Teniendo en cuenta que hace 400 años no existía el plástico, ¿como se ha llegado a la conclusión de que ese es el tiempo que tardan en destruirse? ¿Poseen los señores de ... (¡uy, casi se me escapa el nombre!) una máquina del tiempo para viajar al futuro y estudiar el deterioro de las mismas? Siendo serios, imagino que podrán justificar tal afirmación con algún tipo de estudio científico, no lo dudo, pero en ese caso, ¿dicen algo de lo que tardan en destruirse las bolsas de tela que proponen (pagando, claro) para sustituirlas? ¿Y que hay de las bolsas de plástico ecológicas que ofrecen también bajo pago? ¿esas se destruyen antes? ¿Y porqué no las dan?

Claro, son más caras. Lo había olvidado.

Como supongo que también serán más caras las bolsas de papel que se emplea en los Estados Unidos (y que todos habréis visto en películas) y por eso no se lo han planteado como alternativa.

Solo espero que con ese gesto al menos no reciban (encima) alguna compensación por parte del gobierno, lo que ya sería el colmo.

Desengañémonos y abramos los ojos: Con esta medida la susodicha cadena está ahorrando un montón de dinero, además de toda la gente que habrá perdido su empleo (fabricantes, impresores, embaladores, transportistas...). A eso se reduce todo, al dinero. Y encima intentan hacernos sentir culpables si decidimos elegir y seguir utilizando bolsas de plástico.

(Por cierto, un inciso: ¿cuantos de ustedes "reciclaban" las bolsas de la compra para tirar la basura? a partir de ahora deberán volver a comprar bolsas de basura, que supongo que también tardarán 400 años en destruirse pero no pasa nada porque cuestan dinero, que es lo que el empresario quiere)

Quede claro, por cierto, que no estoy en contra del reciclaje ni de la defensa del medio ambiente (estariamos buenos), pero las cosas deben hacerse con la cabeza, no con el bolsillo. O si no, ¿porqué no se eliminan los cartones de los paquetes de yogur, por ejemplo, y se permite las compras individuales? ¿Hace falta decirlo? El dinero, una vez más.

No es mi intención pedir un boicot a la empresa hipócrita (ya hay demasiados "Ches" por la vida), solo dejo el mensaje para que cada uno actúe según su parecer.

Yo, por mi parte, lo tengo claro. Estos francesitos y me ha visto bastante el pelo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Madrid 2016: Llegó la hora de asumir responsabilidades.

No pudo ser. El sueño se esfumó prácticamente antes de empozar. Llegamos a Copenhague sin esperanzas y nos fuimos ilusionando a medida que pasaban los minutos. Nuestros representantes parecían haber hecho un buen trabajo y de repente nuestras posibilidades aumentaron considerablemente. Revolucionamos las casas de apuestas. Volteamos a Chicago. Pisoteamos a Tokio. Y llegamos a la gran final. Ahí termino todo. Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido por una extraña mezcla de orgullo y decepción, nuestros representantes llenaban sus maletas preparando el regreso a casa con las manos vacías. Madrid no acogerá los Juegos Olímpicos del 2016.

El esfuerzo ha sido titánico y la sensación es de injusticia. Madrid, España, había hecho las cosas bien. Mejor aún: excelentes. nuestro proyecto era de lejos el mejor de todos, igual que sucedió en la propuesta 2012, pero hemos sido de nuevo derrotados. Ahora, dos días más tarde, pasadas las 24 horas de luto de rigor, con las heridas lamidas y las muñecas con agujetas de tanto estrechar manos, debemos ser prácticos y plantearnos si de verdad se ha hecho todo lo que se ha podido. Ahora es ya momento de buscar responsabilidades y, antes de plantearnos siquiera i embarcarnos en la aventura de Madrid 2020 y subirnos en un nuevo proyecto de esfuerzo, dinero y sueños, debemos valorar si los organizadores han cumplido su propósito o nos han fallado en algo.

Al termino de las votaciones, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, valoraba el resultado con suma coherencia. A su entender (y no puedo estar más e acuerdo), España no ha contado con ningún voto europeo, ya que estos pensaban que, si Europa acogía unos Juegos dos ediciones seguidas sería prácticamente imposible que en el 2020 se repitiese la jugada (cerrando puertas a París, Roma, Venecia, etc.), mientras que países Africanos, Asiáticos y el resto de Latinoamérica veía con buenos ojos la candidatura de Río para romper así la abusiva hegemonía entre el norte de América y Europa (con leves excepciones como Pekín). Inteligente reflexión. De hecho, es tan inteligente que un servidor no puede evitar preguntarse si no se podía haber realizad hace cuatro años, cuando se decidió presentar la candidatura.

Realmente, alguien tenía esperanzas de ganar. ¿O ha sido too un paripé político para hacerse ver y tener todos los españoles engañados con el cuento de lo buena que es Madrid y lo chulos que somos que vamos a romper la tradición e no repetir sede olímpica en un mismo continente. A veces nos quejamos de lo fácil que es confundir deporte con política, pero en esto de las candidaturas olímpicas es casi imposible separar una cosa de la otra. El propio Obama lo demuestra con su presencia en Copenhague, simple fachada para disimular un fracaso anunciado. ¿Queremos de verdad volver a pasar por esto? ¿la pena la inversión y el esfuerzo para unas votaciones donde, casi con toda seguridad, parís partirá como favorita? ¿Podría Madrid quitarse la etiqueta de fracasada si salimos derrotados por tercera vez consecutiva?

Estas y otras preguntas deberían hacerse los miembros del COE antes de dar un paso adelante y empezar a inventar slogans y simbolitos de Madrid 2020.

Madrid 2016 ha sido un fracaso. Una lástima, sí, pero también un fracaso. Y no hay duda de que alguien debería asumir responsabilidades y reconocer sus errores en público. Se han tomado decisiones erróneas, se han realizado alianzas débiles (no hay más que ver los pocos votos sumados en la segunda y tercera votación, o la polémica entre Odriozola y la candidatura de Río) y alguien debe pagar por ello.

Lamento de veras no volver a ver unas Olimpiadas en mi país, pero exijo también que, pasado el tiempo de las lágrimas, llegue la hora de actuar.

¡Dimisiones ya!

Saludos a todos.

Bienvenidos todos a mi blog personal. Me llamo David Medina, y es mi intención emplear este blog como na ventana abierta donde exponer mis ideas y pensamientos. Como si de una columna de opinión se tratase, cada semana, aproximadamente, añadiré un nuevo comentario sobre algún tema que considere interesante sobre el que ofreceros mi punto de vista.
Naturalmente, no me considero para nada poseedor de la verdad absoluta, así que estaré encantado con todo aquel que desee replicarme en el apartado de comentarios, siendo así este blog una especie de foro de debate.
Ya lo sabéis. Si nada me lo impide, cada semana un tema nuevo a partir de hoy mismo. Espero os interese y gracias a todos por leerme.
Un saludo.