He superado los doce años de matrimonio y continuo tan enamorado de mi mujer como el primer día. Se que esto es difícil de creer en los tiempos que corren, y ello me ha empujado ha meditar un poco sobre el amor en una época dominada por el consumo rápido: comida fast food, fotos instantáneas, cine on-line, citar por chat y vidas virtuales invitan al sexo espontáneo y fácilmente olvidable. Ya nada perdura. Se busca lo fácil y se quiere ya
. ¿Hay cabida en una sociedad así para el amor eterno?
Yo, afortunadamente, encontré el amor hace ya años y no se si pecaré de ingenuo pero continúo creyendo que ese amor será eterno. Nadie sabe qué pasará mañana, pero a día de hoy mi felicidad es total gracias a la vida en pareja, a la monogamia. Como dice Sabina en una canción, "si dos no se engañan, mal puede haber desengaños". Una fórmula sencilla que puede ser clave en una relación.
Hoy, pese a los empleos mileuristas, a la violencia en el mundo, a los desastres naturales y a todo el horror que en ocasiones nos rodea, mi mujer es el haz de luz que me ilumina, mi rayo de esperanza, mi consuelo en noches frías, mi esperanza de futuro. Sin ella, nada habría sido lo mismo. Las risas, las lágrimas, el placer y el dolor... todo tiene una intensidad extra a su lado. Una sonrisa, una mirada o un latido suyo bastan para olvidar todo lo demás.
El ser humano no fue creado para vivir en soledad. Sin embargo, la pareja debe ser algo más que el consuelo de tener compañía. No basta con conformarse con tener alguien al lado. ese alguien deber ser único y especial. Un alma gemela. La mitad de nuestro propio ser.
No es sencillo encontrar a la persona adecuada, aunque yo lo hice.
A veces, saturados por las hipotecas, facturas e impuestos, la vida es demasiado agobiante para poder sacar tiempo de pensar en cosas tan sencillas como el sabor de un beso o el aroma de un susurro, pero sin ellas no seríamos nada, no tendríamos alma, nos convertiríamos en meros cuerpos que duermen, comen y trabajan y, de vez en cuando, gozan con otros cuerpos tan perdidos como nosotros mismos.
A veces decir cien veces "te quiero" no es suficiente. No temamos a decirlo ciento una vez si en necesario. Por eso hoy he escrito este post diferente a lo habitual. para recordaros lo importante que es el amor. Para recordármelo a mí mismo.
Para recordárselo a la mujer que amo.
Si alguna vez lees esto, no lo olvides jamás. Te quiero.
Demos una oportunidad al amor...

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