lunes, 21 de junio de 2010

Los lunes: deporte. Primeras impresiones del mundial y otras cosillas...


Pues sí, señores. Llevamos ya dos semanas jugando el Mundial de fútbol y de momento más decepciones que espectáculo. El nivel demostrado es paupérrimo y ni siquiera los árbitros han demostrado un nivel mínimamente digno. Pero, antes de entrar en materia, permitidme rozar otros temas deportivos de interés de las últimas fechas.

El último mes ha sido bastante movidito en la capital barcelonesa debido a las elecciones a la Presidencia del F.C.Barcelona. Después de enfrentamientos, amenazas de demandas y rumores de fichajes, han final todo ha sido más tranquilo de lo esperado, ha ganado el que ya se sabía que iba a ganar y todos tan contentos. Sandro Rosell, nuevo mandamás blaugrana tendrá que demostrar ahora si es capaz de mantener un proyecto de éxito y si sus alarmistas cálculos con respecto a la situación económica del club son compatibles con la expectativa de fichajes venideros. Cesc está a la espera, y se habla de Torres y dos o tres nombres más. Yo, personalmente, no he sido nunca seguidor de Rosell por lo que no figuraba entre mis preferidos para el sillón de presidente, pero una vez ha ganado de forma legítima no queda más que desearle toda la suerte del mundo y esperar que las sensaciones de la mayoría de la culerada sean correctas. Lo mejor de todo, el buen ambiente que, pese a todo, ha reinado en la jornada electoral y la tranquilidad que parece va a reinar en los días de transición. Ya tocaba...

Sin salir de Barcelona, gran decepción la del equipo de Básquet que tras ansiar el triplete se han quedado con un amargo sabor de boca por la estrepitosa final (0-3) que han realizado de la liga ACB contra el Caja Laboral. Siendo posiblemente el mejor equipo de Europa no supieron en ningún momento plantar cara a los vascos y han pagado tanto la inactividad `previa al primer partido como el áurea de favoritos con los que afrontaban la final. Que tome nota la selección española de fútbol. Debacle incuestionable que para nada debería enturbiar una temporada brillante con dos grandes títulos (Copa del Rey y Euroliga) al que añadir la Supercopa de España. Ahora, solo queda felicitar desde aquí al Basconia, mientras desde Madrid el fracaso ha sido tan estrepitoso como en la sección de fútbol.

Y cruzando las fronteras pero sin abandonar el básquet, Los Angeles Lakers de Pau Gasol han repetido título en la NBA. Un nuevo anillo que realza la leyenda de Gasol y Cobe Bryan, insuperables dentro y fuera de la pista y que debería alegrarnos como muestra, una vez más, del poderío de los deportistas españoles alrededor del mundo. Una alegría solo enturbiada por la decisión de Gasol de no jugar con España el próximo Mundial. Quizá lo más llamativo del tema no sea su necesidad de descansar (a lo mejor piensa que los demás no se cansan jugando, debe ser por el peso de los billetes cada vez que va al banco), sino que no es que haya renunciado a la selección, retirándose de la misma, sino que ha renunciado a jugar este Mundial, dejando las puertas abiertas a su retorno en un futuro. Alguien debería explicar al Sr. Gasol que la selección de un país no es un bar de copas al que entrar o salir cuando te apetece ver a los colegas, y me parece un ejercicio de presunción y prepotencia su intención de regresar cuando a él le convenga. Si Pau renuncia a la selección, allá él. Pero que no espere que se arrodillen ante él antes de cada campeonato. Yo, al menos, no lo haría.

Y, finalmente, volvamos al tema central de la semana (y del mes), que no es otro que el Mundial. Hemos podido ver hasta la fecha dos partidos de cada selección, dos jornadas completas de la fase clasificatoria y la conclusión inevitable es que el nivel es bajo, muy bajo, y las expectativas decepcionantes. Siempre queda la esperanza de pensar en que en estos campeonatos se va de menos a más, que la motivación de jugar contra equipos grandes influye mucho y que la competición de verdad empieza a partir de cuartos. Sin embargo, a priori no puedo evitar pensar que los países latinoamericanos parten con cierta ventaja sobre los europeos y que Brasil y Argentina se van a partir las caras por el título. Decepcionantes, de momento, Italia, Inglaterra y Francia, cuyo pase a la siguiente ronda es notablemente incierto. De menos a más hemos visto a Alemania, y todo lo contrario ha pasado con Portugal, que empezó renqueante y ha firmado la mayor goleada en su segundo partido. Al otro lado del charco, Brasil, Argentina y Uruguay avanzan con paso firme, aunque espectáculo, lo que se dice espectáculo, más bien poco. Parece que el ganador de este año deberá centrarse más en conseguir victorias que en conseguir bien juego. Claro que si recordamos como el último Mundial lo ganó Italia...
Respecto a España, la incertidumbre sigue ahí mismo. Buen juego, muchos remates pero algo no termina de funcionar. Puede ser el cansancio acumulado, la variante táctica (Del Bosque aún no parece tener claro si jugar con bandas o no) o los jugadores recién recuperados de sus lesiones (como Iniesta, Torres o Cesc), pero lo cierto es que falta chispa, ritmo y remate. Esta no es la España que se suponía iba a arrasar en el campeonato y cuya clasificación para la siguiente ronda sigue en el aire. Cierto que depende de ella misma, pero tres puntos y solo dos goles a favor y uno en contra en sus primeros dos partidos no llaman al optimismo. Mi principal consuelo es pensar en el último europeo de baloncesto, donde España también iba de gran favorita, encendió todas las luces de alarma tras perder el partido inicial y terminó logrando el título. ¿Se repetirá la historia con los chicos del fútbol? La semana que viene se despejarán algunas dudas...

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