A este paso, va a terminar convirtiéndose en unos de los mundiales más olvidables de la historia. Y no solo por las dudosas medidas de seguridad mostradas en el país anfitrión ni por las insoportables bubucelas que si ya vuelven loco al que ve una retransmisión televisiva o la escucha por radio, no quiero ni imaginarme a los pobres desgraciados que la deben sufrir en el estadio. Me estoy refiriendo al poco fútbol que hemos vi
sto hasta ahora, a las lamentables calidades deportivas de la mayoría de selecciones que solo se compensan con la ligera emoción que provoca las eliminaciones de algunos países supuestamente candidatos al título.
Ya anticipé el lunes pasado que los representantes americanos parecían más en forma que los europeos, y tras las eliminaciones de Italia y Francia (supuestas sorpresas) se confirma. Qué solo hayan cinco países europeos en octavos, con la mala suerte que cuatro de ellos se deberán enfrentar entre ellos es un triste balance.
Al otro lado del charco la cosa pinta mejor, aunque no por el buen fútbol, ya que ni Brasil ni Argentina han demostrado nada del otro mundo y solo Uruguay parece destacar un poco por encima de lo esperado.
Batacazo también previsible el del fútbol africano, que ya se ha quedado con un solo representante.
España, por su parte, va a su ritmo. Jugando bastante peor de lo que se esperaba, sin ritmo y aburriendo a las ovejas, se ha sobrepuesto al tropezón inicial y espera ahora su enfrentamiento contra Portugal. Llega la hora de la verdad. Sin que los lusos hagan nada del otro mundo, puede ser una prueba de fuego para la roja enfrentarse a Cristiano Ronaldo y compañía. Si se supera la prueba, la candidatura al título sí será oficial, más si consideramos que el siguiente cruce es realmente asumible. Si no, a casita con las orejas gachas. Como siempre.
En el terreno de los nombres propios la cosa está complicadilla. De los nuestros solo podemos destacar a Villa por sus goles y a Piqué y Busquets por su buen juego. El resto, muy justitos. Higuaín y Forlán empezaron bien pero ahora es cuando deben demostrar si están o no. A Messi apenas lo hemos visto, y lo mismo vale para Cristiano. Rooney desaparecido. ¿Qué está pasando aquí?
Una vez más reivindico lo de siempre. Estos campeonatos son verdaderas pachangas entre jugadores agotados que, por muy profesionales que sean,. Están deseando irse de vacaciones con sus familias y olvidarse de una dichosa vez de la pelotita y de si entra o no entra. O se plantea una nueva formula o esto no va a haber quien lo aguante.
Menos mal que algunos se empeñan en romper el tedio y nos regalan noticias tan sorprendentes como el partido de tenis más largo de la historia. John Isner y Nicolas Mahut necesitaron más de once horas para decidir un encuentro que se encalló en el último y definitivo set, el cual concluyó con un demoledor 70-68.
Y mientras, nuestro Nadal, de nuevo número uno, sumando puntos en Wimbledon que lo distancian cada vez más de Federer. ¡Este sí que es el número uno de la roja!
sto hasta ahora, a las lamentables calidades deportivas de la mayoría de selecciones que solo se compensan con la ligera emoción que provoca las eliminaciones de algunos países supuestamente candidatos al título.Ya anticipé el lunes pasado que los representantes americanos parecían más en forma que los europeos, y tras las eliminaciones de Italia y Francia (supuestas sorpresas) se confirma. Qué solo hayan cinco países europeos en octavos, con la mala suerte que cuatro de ellos se deberán enfrentar entre ellos es un triste balance.
Al otro lado del charco la cosa pinta mejor, aunque no por el buen fútbol, ya que ni Brasil ni Argentina han demostrado nada del otro mundo y solo Uruguay parece destacar un poco por encima de lo esperado.
Batacazo también previsible el del fútbol africano, que ya se ha quedado con un solo representante.
España, por su parte, va a su ritmo. Jugando bastante peor de lo que se esperaba, sin ritmo y aburriendo a las ovejas, se ha sobrepuesto al tropezón inicial y espera ahora su enfrentamiento contra Portugal. Llega la hora de la verdad. Sin que los lusos hagan nada del otro mundo, puede ser una prueba de fuego para la roja enfrentarse a Cristiano Ronaldo y compañía. Si se supera la prueba, la candidatura al título sí será oficial, más si consideramos que el siguiente cruce es realmente asumible. Si no, a casita con las orejas gachas. Como siempre.
En el terreno de los nombres propios la cosa está complicadilla. De los nuestros solo podemos destacar a Villa por sus goles y a Piqué y Busquets por su buen juego. El resto, muy justitos. Higuaín y Forlán empezaron bien pero ahora es cuando deben demostrar si están o no. A Messi apenas lo hemos visto, y lo mismo vale para Cristiano. Rooney desaparecido. ¿Qué está pasando aquí?
Una vez más reivindico lo de siempre. Estos campeonatos son verdaderas pachangas entre jugadores agotados que, por muy profesionales que sean,. Están deseando irse de vacaciones con sus familias y olvidarse de una dichosa vez de la pelotita y de si entra o no entra. O se plantea una nueva formula o esto no va a haber quien lo aguante.

Menos mal que algunos se empeñan en romper el tedio y nos regalan noticias tan sorprendentes como el partido de tenis más largo de la historia. John Isner y Nicolas Mahut necesitaron más de once horas para decidir un encuentro que se encalló en el último y definitivo set, el cual concluyó con un demoledor 70-68.
Y mientras, nuestro Nadal, de nuevo número uno, sumando puntos en Wimbledon que lo distancian cada vez más de Federer. ¡Este sí que es el número uno de la roja!






