viernes, 16 de abril de 2010

Se nos fué Juan Manuel Gozalo.

Tras el que fue bautizado como el partido del milenio, el Real Madrid-Barcelona del pasado sábado, parecía inevitable que mi cinta habitual del viernes estuviese dedicada al evento, tal y como insinué la semana pasada. Sin embargo, el lunes nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento del periodista deportivo Juan Manuel Gozalo. Es sor ello que he decidido dedicarle a el este post y, si el tiempo lo permite, más adelante publicaré una segunda entrada dedicada a la difícil situación del Real Madrid, con lo que me enmendaré con la ausencia de hace un par de semanas.
Gozalo nació en Muriedas, en Camargo (Cantábria), un 13 de septiembre de 1944, terminando sus días en Santander, donde era ferviente seguidor del equipo local.
Precoz como pocos, a los nueve años debutó en la Cadena Ser como actor infantil, quedando ya prendado del mundo de la radio donde se hizo un hueco en diversas emisoras hasta dar el gran salto en 1970 al entrar en Radio Nacional de España, donde fue director de deportes entre 1989 y 1996, convirtiéndose hasta el año 2007 en la voz de Radiogaceta de los deportes.
También mantuvo diversos escarceos con televisión, siendo recordado sobretodo por su presentación de Estudio Estadio entre 1980 y 1985, además de realizar diversas colaboraciones en la prensa impresa.
En septiembre del 2007 entró a formar parte de la plantilla de Radio marca, haciéndose cargo del programa matinal La futbolería, donde destacaba por su buen hacer como moderador de una pasionada tertulia futbolística.
Considerado un sabio en el mundo del deporte, ha asistido a once juegos olímpicos, siendo también un gran impulsor del fútbol sala.
Su pasión, su manera de defender sus ideas, sus conocimientos, lo convirtieron en uno de los mejores profesionales del mundo del deporte, un maestro de voz inconfundible y de escucha obligada en las mañanas de radio diarias.
El cáncer se ha llevado a uno de los mejores profesionales que este país ha tenido. Una maldita enfermedad que apagó su voz, pero no su recuerdo.
Cada mañana, al encender la radio, se echa en falta su particular versión de la jornada deportiva, su crítica ácida e incondicional, su maestría, su buen hacer...
Desde aquí, mi más sentido pésame a su familia y amigos. Sirva este merecido homenaje para despedir a un genio de la comunicación.

Siempre te añoraremos, Juan Manuel...

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