El pasado sábado se disputó el esperadisimo partido de fútbol entre el Real Madrid y el Fútbol club Barcelona. A estas alturas, imagino que ya todos sabrán de sobras el resultado, una victoria blaugrana que les hace dar un paso de gigante hacia su asalto a la liga y que ha provocado que todas las encuestas lo den como favorito para llevarse el título. Aunque yo soy más escéptico y creo que hasta el último partido no habrá nada decidido, lo que sí es una realidad es que la temporada del Real Madrid ha sido ciertamente decepcionante.
Muchas son las manos que señalan a los culpables. Se piden dimisiones, se habla de fichajes, incluso empieza a rondar por ahí una lista con posibles bajas en la plantilla. Al principio de temporada, Florentino, el que muchos bautizaron como El Ser Superior pero que en realidad simplemente es presidente del club deportivo, dijo que había que realizar en un año un esfuerzo equivalente a tres años, en claro desprecio a su antecesor, Ramón Calderón (un presidente nefasto pero que, no olvidemos, consiguió dos ligas ante el Barça de Rijkaard). Muchos interpretaron esto como que en un año había que conseguir los resultados que no se habían conseguido en tres, aunque la cautela sugería que solo se
hablaba de la inversión, que sería exagerada (entre 250 y 300 millones de euros) porque equivalía a la de tres temporadas. Es más, el propio Florentino señaló en una entrevista a mitad de la temporada que no ganar ningún título no sería un fracaso.
Pero, ¿es eso cierto? ¿Realmente no sería un fracaso cerrar la campaña sin premio alguno? Personalmente pienso que sí, más teniendo en cuenta que si bien no se puede exigir ganar una Champions si creo que es preocupante que el Madrid no sea ni siquiera uno de los ocho mejores equipos de Europa, aunque lleva ya años así.
Si nos referimos al tema de la inversión en sí, justificar el gasto aludiendo que corresponde al de tres temporadas juntas quedará en evidencia cuando, al termino de la presente campaña, se vuelva a gastar lo impensable en más jugadores ante una plantilla que ha demostrado ser corta y de calidad supuesta pero no demostrada.
Así pues, ¿a quién se debe responsabilizar de los males el Madrid?
Los primeros dedos señalan al técnico, Manuel Pellegrini, algunos como el incompetente Eduardo Inda. Ciertamente, no debe librarse de su parte de responsabilidad. Para empezar, en uno de los partidos claves de la temporada, la eliminación europea contra el Olimpic de Lyon, tras una buena primera parte madridista, el baño táctico en la segunda demostró sus carencias e incapacidad de reacción. También se le podría señalar como responsable del estado físico de los jugadores (mirando al eterno rival basta con comparar el estado de los mismos jugadores con Rijkaard y con Guardiola) o criticar su mano dura en temas como el de Guti o las sospechosas bajas de Kaká o Benzemá. Pero su gran losa está en el estilo de juego, no definido hasta la fecha.
Pero no se debe olvidar a los jugadores, que son los que se dejan la piel en el campo. O deberían. Un Casillas muy por debajo de su nivel habitual. Dos estrellas millonarias (Kaká y Benzemá) desaparecidas. Un Higuaín goleador pero ausente en las grandes citas. Y un puñado de tipejos que no saben muy bien a lo que juegan y que han pasado media temporada vacacionando, como Gago, Diarrá, Marcelo, etc. Y de Guti, mejor ni hablar...
Pero hay que mirar hacia arriba. Si el estilo de juego no es el deseado y los jugadores no dan la talla, sin duda se tendría que señalar a quien se supone máximo responsable de la creación de la plantilla. El director técnico, llamémosle Valdano, llamémosle Pardeza (¿Y Butragueño que pinta en este Madrid? ¿Y Zidane?). Cuando se tiene un cheque en blanco para fichar, crear un equipo de fútbol es casi tan sencillo como configurar un club en la playstation. Juntar a esta cantidad de estrellas solo por el nombre obviando otras necesidades (ya se habló de Cesc, Silva o Villa y cualquiera de los tres habrían sido sumamente más valiosos en este Madrid que los que han terminando viniendo). Y más si el destino es tan cruel que hace que dos ex-madridistas como Robben o Sneijder estén jugando las semifinales de la Champions.
Así pues, ¿a quién debemos responsabilidad de los resultados del equipo? Yo, por mi parte, lo tengo claro. Valdano no ha hecho los deberes, a Pellegrini le viene grande el equipo y la mayoría de los fichajes nuevos han decepcionado. Conclusión: ¡Florentino dimisión!
Sí, puede parecer muy duro, pero estoy hablando del gran valedor de este Madrid, del hombre que se autodenominó “salvador” y se ha vanagloriado hasta la saciedad de su primera etapa en el Madrid (aunque dudo que sea capaz de reconocer que el Madrid al que él llegó era el actual campeón de Europa gracias a Lorenzo Sanz). En seis años, Florentino llevó al equipo a lo más alto durante tres años y terminó arrastrándolo por la miseria y provocando una de sus peores etapas en los otros tres. Pero ha logrado que nadie se acuerde de lo último. Ni de como abandonó el barco de forma cobarde y miserable.
Florentino volvió en olor de multitudes (aunque sin ser votado por los socios, hay que recordarlo) y con un sospechoso respaldo de gran parte de la prensa. Sus errores pasados quedaron borrados de un plumazo, pero la actualidad los está recordando en forma de fracaso. Aunque él diga que no.
Un equipo echo a golpe de talonario, sin consenso deportivo ni estructura lógica nunca será un equipo. De momento, la afición no se le ha vuelto en contra pero, si finalmente termina perdiendo la liga, ya veremos lo que tardará en hacerlo.
¿Y el año que viene? Pues vuelta a empezar. Nuevo entrenador, nuevos fichajes, misma ideología. Florentino continuará haciendo gala de la prepotencia y el madrid continuará a la deriva. Y cuando se de cuenta, se volverá a ir a mitad del camino y ya se las apañará quien lo herede.
Si no, tiempo al tiempo...
Muchas son las manos que señalan a los culpables. Se piden dimisiones, se habla de fichajes, incluso empieza a rondar por ahí una lista con posibles bajas en la plantilla. Al principio de temporada, Florentino, el que muchos bautizaron como El Ser Superior pero que en realidad simplemente es presidente del club deportivo, dijo que había que realizar en un año un esfuerzo equivalente a tres años, en claro desprecio a su antecesor, Ramón Calderón (un presidente nefasto pero que, no olvidemos, consiguió dos ligas ante el Barça de Rijkaard). Muchos interpretaron esto como que en un año había que conseguir los resultados que no se habían conseguido en tres, aunque la cautela sugería que solo se
hablaba de la inversión, que sería exagerada (entre 250 y 300 millones de euros) porque equivalía a la de tres temporadas. Es más, el propio Florentino señaló en una entrevista a mitad de la temporada que no ganar ningún título no sería un fracaso.Pero, ¿es eso cierto? ¿Realmente no sería un fracaso cerrar la campaña sin premio alguno? Personalmente pienso que sí, más teniendo en cuenta que si bien no se puede exigir ganar una Champions si creo que es preocupante que el Madrid no sea ni siquiera uno de los ocho mejores equipos de Europa, aunque lleva ya años así.
Si nos referimos al tema de la inversión en sí, justificar el gasto aludiendo que corresponde al de tres temporadas juntas quedará en evidencia cuando, al termino de la presente campaña, se vuelva a gastar lo impensable en más jugadores ante una plantilla que ha demostrado ser corta y de calidad supuesta pero no demostrada.
Así pues, ¿a quién se debe responsabilizar de los males el Madrid?
Los primeros dedos señalan al técnico, Manuel Pellegrini, algunos como el incompetente Eduardo Inda. Ciertamente, no debe librarse de su parte de responsabilidad. Para empezar, en uno de los partidos claves de la temporada, la eliminación europea contra el Olimpic de Lyon, tras una buena primera parte madridista, el baño táctico en la segunda demostró sus carencias e incapacidad de reacción. También se le podría señalar como responsable del estado físico de los jugadores (mirando al eterno rival basta con comparar el estado de los mismos jugadores con Rijkaard y con Guardiola) o criticar su mano dura en temas como el de Guti o las sospechosas bajas de Kaká o Benzemá. Pero su gran losa está en el estilo de juego, no definido hasta la fecha.
Pero no se debe olvidar a los jugadores, que son los que se dejan la piel en el campo. O deberían. Un Casillas muy por debajo de su nivel habitual. Dos estrellas millonarias (Kaká y Benzemá) desaparecidas. Un Higuaín goleador pero ausente en las grandes citas. Y un puñado de tipejos que no saben muy bien a lo que juegan y que han pasado media temporada vacacionando, como Gago, Diarrá, Marcelo, etc. Y de Guti, mejor ni hablar...
Pero hay que mirar hacia arriba. Si el estilo de juego no es el deseado y los jugadores no dan la talla, sin duda se tendría que señalar a quien se supone máximo responsable de la creación de la plantilla. El director técnico, llamémosle Valdano, llamémosle Pardeza (¿Y Butragueño que pinta en este Madrid? ¿Y Zidane?). Cuando se tiene un cheque en blanco para fichar, crear un equipo de fútbol es casi tan sencillo como configurar un club en la playstation. Juntar a esta cantidad de estrellas solo por el nombre obviando otras necesidades (ya se habló de Cesc, Silva o Villa y cualquiera de los tres habrían sido sumamente más valiosos en este Madrid que los que han terminando viniendo). Y más si el destino es tan cruel que hace que dos ex-madridistas como Robben o Sneijder estén jugando las semifinales de la Champions.
Así pues, ¿a quién debemos responsabilidad de los resultados del equipo? Yo, por mi parte, lo tengo claro. Valdano no ha hecho los deberes, a Pellegrini le viene grande el equipo y la mayoría de los fichajes nuevos han decepcionado. Conclusión: ¡Florentino dimisión!
Sí, puede parecer muy duro, pero estoy hablando del gran valedor de este Madrid, del hombre que se autodenominó “salvador” y se ha vanagloriado hasta la saciedad de su primera etapa en el Madrid (aunque dudo que sea capaz de reconocer que el Madrid al que él llegó era el actual campeón de Europa gracias a Lorenzo Sanz). En seis años, Florentino llevó al equipo a lo más alto durante tres años y terminó arrastrándolo por la miseria y provocando una de sus peores etapas en los otros tres. Pero ha logrado que nadie se acuerde de lo último. Ni de como abandonó el barco de forma cobarde y miserable.
Florentino volvió en olor de multitudes (aunque sin ser votado por los socios, hay que recordarlo) y con un sospechoso respaldo de gran parte de la prensa. Sus errores pasados quedaron borrados de un plumazo, pero la actualidad los está recordando en forma de fracaso. Aunque él diga que no.
Un equipo echo a golpe de talonario, sin consenso deportivo ni estructura lógica nunca será un equipo. De momento, la afición no se le ha vuelto en contra pero, si finalmente termina perdiendo la liga, ya veremos lo que tardará en hacerlo.
¿Y el año que viene? Pues vuelta a empezar. Nuevo entrenador, nuevos fichajes, misma ideología. Florentino continuará haciendo gala de la prepotencia y el madrid continuará a la deriva. Y cuando se de cuenta, se volverá a ir a mitad del camino y ya se las apañará quien lo herede.
Si no, tiempo al tiempo...

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