la final de Copa pasa justo lo contrario. a día de hoy, y conociéndose ya a los dos equipos que van a disputarla, no se sabe ni dónde e jugará ni cuando. De hecho, ni siquiera se sabe si se llegará a jugar.Por un lado, no hay estadio previsto ya que la opción inicial del Santiago Bernabeu no es del agrado del Sevilla al tener un equipo de la capital como rival. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el campo de juego, un nuevo problema atormenta a las cabezas pensantes de la RFEF. Inicialmente, la fecha propuesta era la del 26 de mayo, pero en tal caso los equipos no podrían contar con sus internacionales, que ya estarán concentrados con sus selecciones para preparar el Mundial. Ante la imposibilidad de jugar el partido sin el Kun Aguero, Luis Fabiano y compañía, se ha planteado jugarla el día 22 de mayo, coincidiendo con la final de Champios, siempre y cuando el Sevilla no la juegue, o el día 16 de mayo con la condición de que el Atlético haya sido eliminado de la Europa League.
Es decir, que para poder encontrar un hueco para poder jugar el partido, nuestros dirigentes deportivos están deseando que dos equipos españoles queden eliminados en competición europea cuanto antes. Increíble y patético.
Otra opción (y según como vayan las cosas, la única posible) es la de aplazar la final hasta la próxima temporada, a todas luces una chapuza inimaginable en cualquier otra liga europea.
Una metedura de pata fácilmente subsanable si, a principios de temporada, se hubiese confeccionado un calendario con pies y cabeza, y no improvisando las cosas sobre la marcha. Pero al parecer así se hacen las cosas en este país, y el fútbol no va a ser diferente.

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