viernes, 15 de enero de 2010

Carta abierta al señor Carrefour

Estimado señor Carrefour:
Le escribo la presente para agradecerle los numerosos esfuerzos que usted y sus trabajadores hacen para ayudar a los más necesitados a superar la siempre costosa cuesta de enero. Tras las vacaciones navideñas, llenas de opíparas comidas, caros regalos y otros gastos innecesarios como adornos, turrones, etc., llega el año nuevo, y con él las liquidaciones de la VISA, los números rojos y las ganas de que llegue el verano para cobrar otra paga extra que seguramente se desvanecerá tan rápidamente como la de Navidad.
El caso es que con las últimas iniciativas promovidas en sus hipermercados la recuperación económica se hace mucho más llevadera, haciéndonos creer que verdaderamente vamos a poder ver la luz al final del túnel, es decir, sobrevivir hasta final de mes. Y no, no me estoy refiriendo a sus tan anunciados 3x2, 2x1 o la ecuación matemática de turno, ni a los productos rebajados en su segunda unidad, ni tampoco a la proliferación de marcas económicas que sabe Dios de donde vendrán. Me refiero a la genial idea de retirar las bolsas de plástico que hasta ahora, como continúan haciendo la mayoría de supermercados, entregaban en caja para poder llevar las compras a casa con comodidad.
Yo, como mucha otra gente, vivo enfrente de uno de sus hipermercados, con lo cual se podría decir que Carrefour es para mí como la tienda de barrio. Por eso, además de hacer una gran compra semanal como cualquier hijo de vecino debo acudir a su establecimiento a por las cosas diarias que se olvidan y no pueden esperar al sábado de rigor. Que si un paquete de azúcar, que si el café... Como tengo la maldita costumbre de no recordar que para comprar en sus tiendas tengo que llevarme las bolsas de casa, cada vez que salgo a por ese pequeño olvido de urgencia regreso a mi hogar con la compra bajo el brazo. ¿Molesto? Al revés, encantado. gracias a ello he reducido el consumo de chocolates, chiclets, aperitivos, refrescos, galletas... en fin, todo eso que ustedes denominan compra compulsiva y que solemos llevarnos sin necesidad, atraídos por la ofuscación del momento. Al no tener manera de llevar la compra, simplemente se minimiza esa compra.
Definitivamente, desde que han retirado la entrega gratuita de bolsas de plástico compro menos tonterías, con lo que he notado un considerable ahorro en mi presupuesto semanal.
Por ello, por permitirnos ahorrar haciéndole ganar menos a usted, le doy las gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario