viernes, 2 de julio de 2010

HaZta loZ miZmíZimoZ de loZ muertoZ que no Ze quedan quieteZitoZ...

"Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno. (Daniel 12:2, LBLA)"
Ya lo avisaban en las Sagradas Escrituras. Y por si no nos lo creíamos, George Romero nos lo recordó en la magnífica La noche de los muertos vivientes. Lejos ya de la imagen exótica de los rituales voodú, los muertos han aprendido a caminar por la Tierra y no parecen tener intenciones de dejar a los vivos en paz...
No voy a negar que soy un gran aficionado a la temática zombie (mi imagen de cabecera me delata). He disfrutado con el gore de la saga de Romero y Resident Evil 4 y 5 están entre mis juegos de la Play favoritos. No me desagradó la versión filmica del juego (en especial la primera entrega, esperando con interés la cuarta, en nuestros cines el próximo septiembre) y me alegré cuando el género volvió a estar de moda tras una época de espantosos productos de serie B y multitud de subproducciones hispano italianas en las que la resurrección de los muertos eran excusa absurda para una ridícula exibición de erotismo light de estar por casa. Yo mismo destaqué Zombieland como una de las sorpresas de Hollywood de la temporada pasada así como elevé a los altares a Edgar Wright y Simon Pegg (director y actor respectivamente, a la par que guionistas a cuatro manos, de la magistral Zombie Party) y espero con entusiasmo que llegue a España la serie "The walking dead" del director Frank Darabont, responsables de algunas de las mejores adaptaciones al cine de Stephen King como La milla Verde, Cadena Perpetua o la más reciente La Niebla. Incluso encontré simpática la novela "Orgullo y prejuicio Zombie" en la que se versionaba el clásico de Jane Austen "zombificándola" y que parece va a tener su correspondiente adaptación en la pantalla grande.
Sí, todo esto está muy bien pero... hay ciertos límites que se deberían respetar. Tras la apabullante moda vampírica provocada por la omnipresente Stephenie Meller y su saga Crepúsculo (no puedo opinar sobre unas novelas que no he leido; de las películas solo me atreví con la primera y es infumable y un verdadero insulto a todo fan vampírico que se precie de serlo), un verdadero alud de chupasangres para todas las edades nos ha invadido en forma de película, comic, libro o serie de televisión. Agotado el filón (sí, todo se acaba tarde o temprano, afortunadamente, también los fans de Harry Potter crecieron y los manuales de brujería de estar por casa y similares están acumulando polvo en los almacenes de las librerías), la industria ha fijado su atención en los zombies, llegando a un nivel de saturación que hasta el más fan puede llegar a saturar por no decir desquiciar.
De momento, el primer paso de la invasión ha sido literario, aunque el cine y la televisión no se quedan atrás. En el último campo he hablado ya de The walkind dead y no puedo dejar de recomendar Dead Set, una invasión Zombie en el entorno de Gran Hermano. En cine, además de resident Evil: afterlive, tendremos Quarentine 2, The killing Strain, The dead and the damned,Paul is Undead: The British Zombie Invasion (basada en una novela según la cual los cuatro Beatles zombificados son perseguidos por Mick Jagger y la maestra ninja Yoko Ono ¿¿¿???), Spring Break Zombie Cruise (un brote de virus zombie a bordo de un crucero), Dammnation... Para dar y vender. Pero lo que encuentro sencillamente alucinante son las novedades editoriales del tema, de lo más variopinto, con productos serios como las recopilaciones de relatos Zombies, Antología Z vol. 1 y 2 o las exitosas Guerra Mundial Z y Apocalipsis Z, con posibles adaptaciones al cine en breve. Pero ahí no acaba la cosa: tras el éxito de Los caminantes, su secuela Necrópolis está al caer, en Apocalipsis Island los zombies invaden Mallorca, y otras obras patrias son Diario de un Zombie, Zoombie o Naturaleza muerta, mientras que el sueco John Ajvide Lindqvist, tras apuntarse a la moda vampírica en Déjame entrar se pasa ahora a la zombie con descansa en paz. Hay manuales y libros de autoayuda, como Zombies para zombies, Zombie: guia de supervivencia o la obra cómica: ¡Oh, no! Voy a convertirme en un zombie.
Termino este recorrido por el mundo del negro (¿o mejor rojo?) sobre blanco con las "versiones" de clásicos, ya que tras Orgullo y Prejuicio Zombie ha llegado Quijote Z y Lazarillo Z.
Incluso los cómics se han apuntado a la moda. Tras la divertida, original y refrescante Marvel Zombies, en la que se presentaba un universo marvel paralelo con los personajes habituales de la casa de las ideas (Spiderman, Lobezno, etc.) zombificados han querido estirar tanto de la cuerda que la colección va ya por el quinto volumen, con una notoria falta de ideas acuciante.
En conclusión, que seguramente muchos de estos títulos serán entretenidos o, incluso, brillantes, pero me temo que algunos puedan quedar sepultados ante la desmedida con la que llegan, haciendo que los fans terminen por aborrecer tal saturación mientras que los curiosos nuevos lectores se olviden pronto de la moda pasajera y busquen nuevos horizontes...

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