viernes, 22 de junio de 2012

Adios (¿o debería decir hasta otra?)

Se terminó lo que se daba. Tras muchos meses (demasiados) sin apenas activad por aquí era ridículo seguir manteniendo el blog en estado de espera. Lo que empezó como un proyecto ilusionante y que a medida que pasaba el tiempo iba a más, con nuevas secciones y mayor número de entradas por semana, quedó suspendido debido a proyectos personales que se fueron alargando en el tiempo. Además, tampoco el destino ha ayudado demasiado, digámoslo claro.
El primer paso hacia el final vino cuando me embargué en la apasionante aventura de escribir una novela. Escribir es lo mio, lo reconozco. Podré hacerlo mejor o peor, pero pocas cosas me hacen disfrutar más que eso. Claro que cuando te embarcas en una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial la cosa se complica un poco. Lo que empezó con un ligero trabajo adicional de documentación ha pasado a ser un ser vivo que amenazaba con consumirme con tantos datos, cifras y nombres. Pronto, todo lo demás debió ser relegado a un segundo plano, el blog incluido. Viendo como el proyecto avanzaba satisfactoriamente pero con más lentitud de lo deseado me planteé ralentizar un poco más el ritmo para poder abarcar más cosas, como reactivar este blog, pero la imaginación es en ocasiones caprichosa y un nuevo proyecto me arrastró océano adentro, esta vez en forma de serie de televisión. Y con ello sigo.
Por otro lado, la vida no me lo ha puesto demasiado fácil. Hace poco más de año y medio sufrí un fuerte golpe con el inesperado fallecimiento de mi madre, la cual ha sido única protagonista de las escasas entradas aparecidas por aquí desde mi pausa. Recientemente ha sufrido un nuevo revés (no tan dramático pero igual de doloroso) que han ido menguando mi ya de por si limitada ilusión en el proyecto. Seguir con Medinadas habría sido más cuestión de cabezonería que otra cosa, y no me parece justo tampoco mantener las espectativas para nada, así que permitidme cerrar definitivamente el chiringuito, despedirme de todos con un buen apretón de manos (o un cálido abrazo, cada cual que se acoja a lo que más le agrade) y deciros que ha sido un placer compartir estas letras con todos vosotros.
La blogesfera es muy grande, y no dudéis en que en breve estaré de nuevo por aquí. Y es que en el fondo no puedo estarme quieto. Será otro formato. Otro estilo. Otros temas. Pero la comunión entre vosotros y yo será igual de cálida y sincera.
Volveremos a leernos. Lo se, aunque no se cuando.
Hasta entonces, sed felices. Yo, al menos, lo intentaré.